LOS LIBROS DEL MAL VERDADERO (1 de 20) Daniel López Aroca

 

La Bondad al revés.

 

Negar el Holocausto o minimizar su importancia es un fenómeno que nació poco después del final de la Segunda Guerra Mundial y que lejos de diluirse, ha subsistido tercamente. El negacionismo (como se le llama en el entorno judío) o revisionismo (nombre empleado por quienes lo defienden, intentando dar así un carácter científico a sus argumentos, que en teoría constituyen una digna escuela historiográfica), hunde sus raíces en el más explícito antisemitismo. Su creador, el francés Paul Rassinier, fue pri-sionero en un campo de concentración por su militancia izquierdista. Pero su antijuda-ísmo pudo más y llegó a echar tierra sobre su propio padecimiento, con tal de negar el de millones de hebreos.

El prolífico historiador César Vidal ha dedicado buena parte de su obra a estudios hebraicos y al Holocausto. En su libro Los incubadores de la serpiente analiza la Histo-ria del antisemitismo desde Richard Wagner hasta Adolf Hitler, pasando por los anti-semitas franceses, ingleses o norteamericanos, lo que muestra este fenómeno como un hecho ni mucho menos exclusivo de Alemania; esto da al asunto una dimensión muy inquietante. Una de las partes de la obra resume la ideología hitleriana tal como ésta aparece en Mein Kampf, la Biblia del nazismo, y cualquier lector puede llegar a la evi-dencia de que todo lo que Hitler hizo, desde las acciones antijudías hasta el mapa euro-peo que diseñó a golpe de tanques, formaba parte de un plan modelado por el líder nazi muchos años antes de su realización efectiva. Todo ello refuta uno de los argumentos clave del revisionismo: que Adolf Hitler no sabía lo que sus lugartenientes hacían en los campos de concentración.

El resto de los argumentos negacionistas quedan expuestos en otra obra de César Vidal, La revisión del Holocausto, en la que se relata la Historia del revisionismo, se retrata a sus principales ideólogos y se muestran los diversos argumentos de éstos, que hablan por sí mismos de los objetivos y el alcance real de esta “escuela histórica”: la cifra oficial de muertos es exagerada; más muertos ocasionaron los aliados con sus ope-raciones militares; las cámaras de gas fueron construidas tras la guerra para colaborar al desprestigio de Alemania; todo es un truco de Israel para obtener indemnizaciones; los campos de concentración fueron centros donde los recluidos recuperaban su mermada salud.

Esta última idea, que muestra los campos de concentración como hospitales, evo-ca una obra fundamental para obtener una idea cabal de lo que representa el revisionismo: La flecha del tiempo, de Martin Amis. En esta novela el autor hace que el tiempo transcurra a la inversa: se rejuvenece con el paso de los días, el alimento y todo lo nece-sario proceden de la basura y del retrete, las relaciones sentimentales comienzan inten-samente para acabar como desconocidos que se ignoran... Con este recurso, Amis nos hace conscientes de una evidencia: sólo dándole la vuelta al tiempo puede un siniestro matadero convertirse en un milagroso lugar en el que, a partir de despojos humanos, se crean seres vivos que luego son sanados y devueltos a sus casas en trenes; sólo haciendo que las cosas sucedan en dirección contraria, se puede santificar a los responsables de la matanza.

 

OBRAS CITADAS:

Vidal, César: “Los incubadores de la serpiente”. Anaya y Mario Muchnik, primera edición, Madrid, 1997.

Vidal, César: “La revisión del Holocausto”. Anaya y Mario Muchnik, primera edición, Madrid, 1994.

Amis, Martin: “La flecha del tiempo”. Anagrama, colección Panorama de Narrativas nº 272, primera edición, Barcelona, 1993.