|
LUIS ALFARO PALACIOS
|
|
|
|
He repartido mis 25 años de vida a partes iguales
entre Murcia, Albacete y Valencia, por lo que empiezo a sentirme de ningún
lugar en especial. Antes trabajaba en la tele, haciendo programas,
informativos, hasta curré una semana en el concurso de mar flores. |
| Datos artísticos y literarios |
Poesía y prosa poética |
El Flaccus, Adentros-Adn, Aventis, Ayvelar, Isla desnuda
“Generación fanzine” de Arturo Tendero (poemas y fotos de los poetas). Fotografías del libro “Haikus del parque” de Frutos Soriano y Ángel Aguilar.
“yo no me maté/ cuando las cosas me fueron mal./ No me dediqué a las drogas ni a la enseñanza./ Intenté dormir, pero cuando vi que no podía dormir/ aprendí a escribir, aprendí a escribir/ cosas que pudiesen ser leídas/ en noches como ésta/ por gente como yo.” Leonard Cohen. |
|
| Datos de interés | |
Oír la radio de noche hasta dormirme La plaza redonda de valencia Desayunar fuera Los aeropuertos y las camisetas Sam Sheppard
Operación Triunfo Los domingos Cocinar Hablar por teléfono Los libros de más de 200 páginas Günter Grass
www.nodo50.org (portal de contra-información) Camisetas de autor (diseño y literatura) www.domestika.org
(portadas temáticas) |
|
| Textos del autor on-line | |
|
Ochentayocho |
|
|
OCHENTAYOCHO luis alfaro palacios
Y aún puedo recordar Un día en que los historiadores dejaban espacios en blanco en sus escritos, Quiero decir por cosas que ellos no sabían, Pero ese tiempo parece que está pasando. Ezra Pound (Canto XIII, fragmento)
VENTOLÍN Cuando me preguntas por los síntomas no sé si lo que quieres decir realmente es que cómo estoy, que cómo llevo este interminable viaje de vuelta, si las cosas han cambiado tanto últimamente, si hay algo que de verdad haya cambiado del todo en este tiempo. Todo el verano me estuvo doliendo la cabeza, agosto fue un domingo por la tarde. Aquella cosa que no me dejaba respirar, me ahogaba por las noches. Meses de ventolín. Aerosoles. Trampas de sueño. Afecciones respiratorias. Todo el curso revoloteando contra tu cristal como una polilla en una trampa de luz. Después todo ese dolor se va, desaparece cuando me duermo. Viajando de vuelta. Transistores, señales horarias. En el supermercado te busco, abro todos los frascos de colonia, uno por uno. Ese tipo de cosas. Luego queda sólo dar las gracias. Ésta es la paz que traes. Ésta es tu luz cuando aprieto fuerte los ojos. Éste es el tipo de cosas que yo quería que hiciésemos juntos. Éstos son los cristales que mantienen el aire fresco. El sol en la calle. Zapatos brillantes. El milagro diario de la aspirina en cada desayuno. La nariz despejada, callada. Los nombres del éxito. Tus zapatos Camper con hebilla debajo de tus pantalones piratas. Caminando caminando.
SEIS NI UNO MÁS Marco sus números y espero. Desde que lo hacen así en los concursos de la tele yo también cuento los tonos, y si pasan seis empiezo a pensar en colgar, pero al séptimo se pone.
¿QUÉ QUIERES VER? Mi salón es muy pequeño y muy poco acogedor pero ella se empeñó en quedarnos allí. Se sentó delante de mí con aquella mirada turbia. Yo enseguida me levanté y le dije que iba a ponerme un té, que si quería. Ella se encendió un cigarro y empezó a fumar con mucho estilo, yo la miraba desde la cocina. En verano entra el sol por el salón y no se puede estar, se lo dije. Yo intenté tardar mucho con el té.
PRIMERA SEMANA DE JULIO Estoy parado en la puerta de la oficina con un traje horrible. Soy una persona mediana, soy todo lo feliz que puedo ser (soy una persona normal). Estoy de pie en la cocina, los días son cada vez más cortos ¿puedo llamarte algún día, si me siento solo, podemos ir al cine alguna vez, o a un museo, podemos quedar para repasar los cajones de mi mesa?. Ven amor y recorta mi corazón cubierto de moho. Ven amor y barre este suelo comido por el desperdicio y la vergüenza, ven y cómete otro verano, ven y toca la guitarra, déjame ir sentado en el asiento de atrás, tú conduce más rápido entre los camiones, recorta mi corazón de oro, entre los peajes y las áreas de servicio y las zonas de descanso señalizadas, el océano pintado en la ventanilla, mientras pasan los cables de alta tensión. Ah, sigue la línea de puntos ahora, síguela hasta el final.
VIAJANDO DE VUELTA Aquí vuelve de nuevo. Esta sensación de bienestar que aún hoy no es un paisaje conocido de memoria. Una mano levantada en mitad del aire. Cada cosa gira en su mundo como insectos desorientados por luz total. ¿Pasearía hoy Colombo por el barro, llevaría Colombo ese abrigo, son esos tus helicópteros, Señor? Habla ahora. Me abrazo a tu luz, me abrazo a tu hélice que asciende entre capas y corrientes de cielo y atmósfera.
I Señor, ésta es mi manera torpe de hacer las cosas, mi vieja torpe manera, éste soy yo en mi decimotercer cumpleaños, sentado en una escalera, pasando el brazo sobre el hombro de mi amigo. Cuando vuelvo de cada viaje leo el periódico, miro como siguen todas mis cosas, lo compruebo todo. Señor, éstas son mis viejas plataformas petrolíferas torciéndose sobre el océano, desangrándose cerca de las playas de Río. Ésta es mi estación espacial internacional hundiéndose lentamente en el Pacífico como un buen meteorito, hundiéndose pesadamente en el preciso lugar en el que todos habíamos planeado.
TOBLERONE Era agosto o era septiembre. Teníamos de todo. La ropa por el suelo, servicio de habitaciones. Televisión por cable, un montón de canales. La nevera llena de pequeñas botellas de licor, chucherías, sustancias, tres carreteras que no se cruzaban. Cuando volvíamos, sin pasar de ochenta para ahorrar gasolina, compartíamos la certeza de haber sido derrotados.
6-9-94 Nos habíamos quedado solos bebiendo cerveza. Me preguntó que si había visto la película que estaban poniendo en la tele, que por qué me marchaba fuera precisamente ese año, me dijo que odiaba los jerséis amarillos, que se acordaba del día del garaje, que me había querido todo este tiempo, que me quería, que creía que su vida iba a cambiar, que esperaba ir a Ibiza ese verano, que el café con azúcar daba asco. Dijo un montón de cosas importantes y maravillosas que ahora yo no sé repetir.
ESTACIÓN DE JUEGO He arruinado vidas, he arrasado ciudades y he llenado tu piel de sal y guijarros duros. He mentido y he derrochado tu amor quemándolo como combustible pesado en mi motor diesel turbo inyección. He dirigido ejércitos y he destruido tus universos paralelos apretando un botón, he mentido y he embaucado a mis amigos, he arrasado la costa, todas las tiendas de ultramarinos, he derribado tus helicópteros y tus aerogeneradores, he quemado todas mis fortunas y mi espíritu adolescente. Yo si puedo decir. Que he vivido.
LOREAL Cuando estoy triste, cuando estoy triste conecto la televisión me tumbo en el sofá ojeo una revista miro qué hay en la nevera y cambio de canal ochentayocho veces. Cuando estoy triste bajo paseo al perro miro los escaparates y las luces y las luces de los coches y las mujeres en los anuncios y en los escaparates porque ellas sí sí sí que están alegres. Cuando estoy triste subo a casa y pongo la televisión y me descalzo y cambio de canal.
ESTEREO El actor se marchaba, recogía su gabardina y la doblaba sobre su antebrazo. Y al salir se cruzaba con ella, la actriz, y le decía suavemente «resérvame el último baile» y ella decía «seguro» y se iba con el otro. «Seguro», ella le decía «seguro», qué genial.
VHF La tarde de antes manadas de rutilantes ángeles diesel provistos de subfusiles y paracaídas anegaron el cielo dejando tras de sí estelas de luz y radiación. Las altas frecuencias se vieron afectadas y no funcionó un solo receptor de televisión en todo el país.
II Un siglo entero huyendo por carreteras comarcales, empaquetando y metiéndolo en la caja que pone medicinas. Un cúmulo de intentos, Señor. Una mañana entera metido en casa, repasando los cajones y tirando los papeles que ya no valen para nada, las fotos que no recuerdo ni dónde fueron tomadas. Llaves que no conozco, que no abren nada. Cada vez que vuelvo con el coche. Cada vez que tengo ganas de llamar por teléfono. Señor, conoces cómo pongo los muebles en cada habitación, sabes que conduzco rápido y oigo la radio y llego cansado del trabajo. Que todos los soldados se mantengan en vela, que cuando venga no pueda decir mi enemigo “no había ni un centinela”, que todas las fuerzas armadas permanezcan alerta en las carreteras. Señor de lo inclinado, tú sabes que todas mis cosas están a punto de quebrarse.
SCHWEPPES No fue el encontrarte en una ciudad distinta, ni el salir contigo, ni aquel café lleno de espejos, no fueron tus ojos ni cómo te sacaste la cucharilla de la boca, así apretándola entre los labios, ni todos los vodkas que dices que nos tomamos, no fueron tus ojos ni fue que te desnudases en menos de un minuto sin tocar la ropa. Qué va, fue otra cosa.
III Bendice Señor todos estos alimentos que vamos a tomar, porque aún no estamos durmiendo, Señor, bendice todas las pistolas que vendrán de América, bendice Señor nuestras almas y hazlas puras con tu mirada y cuida de los agujeros por donde nuestros hermanos nos robarán la sangre pero no dejarán nada, y los refrescos de zarzaparrilla, los comerciales de televisión y las sucursales provinciales, bendice Señor las tres carreteras por donde ya nunca pasa nadie, ni los ladrones, bendícenos y cólmanos de bienes, vence tu mano contra nuestros enemigos y haznos llegar el descanso infinito del olvido.
TRAVEL CLUB Vuelve Bruno hasta aquí de todos sus viajes con todos los huesos de su cuerpo rotos y el pelo cortísimo y los dientes amarillos y el corazón atascado de sustancia y todos sabemos que no tiene nada que contarnos, siempre viene hasta aquí arrastrando ese nosequé que da verlo entrar así por la puerta. Todos lo sabemos y cuando Bruno llega hasta aquí de uno de sus viajes nadie se atreve a preguntarle nada.
LEJÍA Él descuelga el teléfono y marca los números rápido y en cuanto descuelgan empieza, dice oye yo te compré aquel disco porque sí porque me dio la gana vaya no sé a qué viene esto ahora es un disco muy bueno y todo el mundo lo dice tú pregúntale a quién quieras todo el mundo sabe que el primero es su mejor disco... Se calla y pasa un poco de tiempo. Al otro lado tampoco dice nadie nada. Pero él acaba reconociéndolo. Está bien, es cierto, no te llamo por eso.
SUSANA Cuando crucé la avenida y llegué al barrio en taxi (no dejaba de mirar el taxímetro porque creía llevar el dinero justo), cuando llegué al barrio en taxi ponían en la radio la canción aquella que tanto te gustaba Suzanne, pero en una versión más rápida. No pensé en ti ni un sólo momento. Luego, lo reconozco, al llegar a casa (estaba vacía, con cajas de cartón por todas partes y el sofá con una sábana blanca por encima), luego al llegar a casa seguí tarareando. Entonces vi que era inevitable y he estado pensando en ti toda la tarde.
CRACK Desde mi ventana llevo toda la tarde viendo las regatas salir, los aviones estrellarse en el patio de atrás, atracos en todas las tiendas de ultramarinos, veo a un niño con una camiseta amarilla matando hormigas toda la tarde. Desde aquí apoyo los codos en el marco y no dejo de ver catástrofes que no puedo evitar.
IV Que no me encuentren sentado en el patio de atrás con las manos metidas en las axilas, que cuando se haga de noche y yo esté tiritando no lleguen agitándose y saquen los trastos que yo guardo en los altillos para no verlos nunca, líbrame del cáncer efervescente de la memoria, termina con esta devoción, calma este temblor que traquetea mi alma por las noches cuando casi no puedo respirar y me ahogo, la caldera tiembla y enloquece, bendice mi nombre y pon tu mano de luz en mi cabeza, como cuando de niño entraba deslumbrado los domingos por la mañana en el dormitorio de mis padres.
EL PROBLEMA DE LA FELICIDAD Recuerdo aquella época como una de las más divertidas de mi vida. Por las mañanas temprano nos encontrábamos en el instituto. Como casi nunca íbamos a clase teníamos mucho tiempo para pensar cosas que hacer. Durante varias semanas estuvimos yendo todas las mañanas a su casa. Allí nunca había nadie. Nos quitábamos la ropa y nos recostábamos juntos en su cama. Nos quedábamos dormidos enseguida. Cuando despertábamos, ya casi al mediodía, desayunábamos con mucho hambre en la cocina.
EL PROBLEMA DE LA FIDELIDAD Si de verdad me amas déjame entrar en tu cuarto y mirar por todas partes, leer tus libros y abrir los cajones, sacar tu ropa y tus juguetes, ver los papeles escritos con tu letra, golpearte con crudeza, besarte las articulaciones, romperte el cuello y la cintura, oír crujir tus muñecas, estar lo más cerca de ti, aporrearte hasta el final y ver los latidos de tu corazón vivo, si de verdad me quieres.
TIFFANY Un chorro de luz total entra por la ventana y baña los objetos, me ciega y me deja ver el interior de los cuerpos. En el aire catedrales de polvo y mantequilla. Desayuno desde mi trozo de mesa y concibo el mundo entero y lo reparto igualmente entre tu cuerpo y mi tostada. Las ventanas se me llenan de cielo.
PORTUGAL Como yo era extranjero llevaba una vida tranquila, aburrida, nada en mí podía llamar la atención: compraba mi ropa a los vendedores ambulantes, tomaba dos aperitivos diarios y me afeitaba todos lo días. Llamaba a mi madre los lunes por la noche y le decía que estaba bien, que había encontrado a una chica encantadora. Pasaba todos los días con mi motocicleta por la orilla del puerto, miraba las copas de los árboles, las luces en el fondo del mar.
V La misericordia recibida puntualmente cada mañana en los desayunos, la imperceptible alternancia de calmas y tormentas, la máquina milimétricamente ajustada del universo, los diez mil seres que seguirán caminando por el planeta cuando yo me muera, el segundo último antes de que el universo vuelva a quedarse sordomudo, las personas especiales que vinieron a casa y dijeron cosas agradables, aquella vez que alguien llamó por equivocación y fue tan amable, la fuerza que orienta todos mis actos inexplicables, la potencia con la que por las noches irradia este motor de luz insostenible, cada paso que doy, Señor. Que el corazón se me seque dentro del pecho y mi sangre se convierta en aceite quemado si no santifico al creador con alabanzas y salmos todos los días de mi vida.
EUROVISIÓN El aviador Anderson era un tipo animado, sin complejos. Construyó su propio aeroplano y cruzó el océano y volvió por la tarde. Al día siguiente realizó varios tirabuzones de impecable ejecución y otras piruetas todavía más arriesgadas. Anoche murió el aviador Anderson a los 70 años de edad, en un desafortunado accidente, electrocutado mientras se afeitaba en su casa, en Long Island.
PORCELINE Ahora sólo robaré para ti. Todo lo que te guste de los escaparates. De los grandes almacenes. Cualquier cosa que tú no puedas comprar, mi amor.
VI Éstas son las pruebas y las victorias que el dios de mi familia ha reservado para mí, con cada cosa que hago a su tiempo y en su justa medida, el cielo se llena de gloria. Levanta el Señor su brazo y el monóxido cae sobre cada una de las casas de los que irrumpieron en mi descanso. No nos detendremos hasta entonces. La mirada del creador radiografiando las almas en busca del tumor maligno, toda la paz, Señor que Tú has traído a esta casa, a este motor que se asfixia, a estos huesos reunidos, a este organismo defectuoso.
UNA INVITACIÓN CORTÉS Qué pesado es esperarte sin ninguna esperanza, sabes cielo, comerme otro verano, seguir caminando por el limbo de las ciudades, estar sentado en treinta y siete bares (en algunos de ellos no me han vendido nada pero en otros sí) llego a casa y te oigo entrar por el pasillo y me levanto tambaleándome, un montón de veces, pero luego esa sensación desaparece, y si vieneses, te lo juro, si vinieses precisamente hoy, entonces te pegaría una paliza de muerte, lo juro. Tesoro, sabes, tú, tú tenías razón, hiciste bien en no subir, tesoro, aquella tarde, cuando te invité a cenar y a fumar algo, sabes, porque las croquetas congeladas estaban horribles.
FORD K Ser un tipo excepcional, algo extraordinario, fuera de lo normal, dejar de fumar y ser amable en los atascos, no llamarte nunca más, ni comprarte otro disco, ni subir más a tu coche. Pero ayer, ayer fui al cine. Una actriz francesa me recuerda ligeramente a ti. Sé de memoria tu número de teléfono, siempre que te llamo digo soy yo. Intento hablar en un tono amable, de telefonista, digo hola está (...) y luego te digo soy yo. Sabes, ayer, en el cine, alguien olía como tú, exactamente, sin ninguna duda.
VALS Me coge la mano y sin parar de hablar, ya sabes como es, la acerca a su pecho y me apunta su número de teléfono. Con un rotulador rojo me apunta su número de teléfono y su nombre. Ya ves, me pone su nombre.
LOS DAUN Mi trabajo, y todo en general, va bien. Nadie me exige con demasiado rigor, y cuando me equivoco me perdonan sin resentimiento. Cuando me canso paro un poco y siempre hay alguien que puede hacerlo todo por mí. Siento la lentitud de la edad. La vida es apacible y a veces sorprendente, todos los días. Los amigos no paran de llamar y de dejar recados, me invitan a mil cosas y me cuentan sus asuntos, soy feliz.
CIENCIA FICCIÓN Yo no puedo dejar de llamarte dejar de intentarlo de mil maneras y buscar nuevos caminos y sé que luego me volveré a sentir fatal a gritarme a la cara a volver a hacerme promesas para dejar de llamarte y de intentarlo como un loco y yo debería dejar esto porque es inútil eso está claro y me lo han dicho todos mis amigos y yo debería sacarte de mi vida y yo, yo no sé si la cirugía está tan avanzada.
LA FAMILIA Fue el primer año que salíamos con los chicos en verano. Iván tenía cuatro años y Pablo, el mayor, siete. Llevábamos dos semanas de vacaciones cerca de Jaca, en una casita que Jorge, un compañero de trabajo, le había dejado a Tere, mi mujer. Justo antes de la cena los chicos trajeron aquello en medio de un gran alboroto, en una caja de cartón con agujeros en la tapa. Lo habían encontrado cerca del río. Podíamos oírlo dar sacudidas dentro de la caja. Querían (por favor por favor) cuidar de él y darle de comer hasta que pudiese volver a volar.
EL MUNDO NO ES SUFICIENTE. Ella estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para quedarse a mi lado, desde el principio lo supe. Tenía planes para mí. Quería que la llevase a casa, a su casa, quería entrar en mi coche, que la besase con fuerza en la boca. Quería encontrarme sentado en su escalera, con los codos en las rodillas, que esperase de pie en la cocina, bajo aquella luz, mientras ella preparaba la cena. Hubiese hecho lo que hubiera hecho falta, cualquier cosa que yo le hubiese pedido.
UNO DE LOS LUGARES MÁS CONFLICTIVOS DEL MUNDO Emma y yo hemos pasado la tarde tomando café, tomando unas copas, tomando otro café. He acompañado a Emma hasta su casa. He caminado a su lado hasta el portal, sin decir ni una palabra. Nos hemos despedido. Ninguna sugerencia. Ningún ya hablamos, chao, ya te llamo, chao, dame un toque la semana que viene, chao, si tienes un rato, hasta luego. Cuando bajo caminando por la calle me miro de reojo en los escaparates. Intento caminar con mucho estilo. Pienso si me gusta la ropa que llevo. Intento ver las cosas desde otro punto de vista. Pienso en cómo actuaría gente que me gusta en esta situación. Qué harían. Veo imágenes en blanco y negro. Bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, políticos famosos dándose la mano, cumbres bilaterales, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el pacto internacional de derechos civiles y políticos, otra vez Churchill, otra vez Eisenhower, un cohete espacial despegando tras la cuenta atrás en inglés. Intento visualizar un ring en el que pelean incansablemente dos boxeadores negros.
IBERDROLA. Deja amor esta noche abierta tu central, los reactores echando chispas, las turbinas con ese ruido que se te mete en los oídos, como si fuese agua toda esa electricidad, repartida y recuperada una y otra vez, otra sobreexposición a tu radiación benigna. Ésta es la energía limpia que estábamos necesitando. Ésta es la fuerza que te mueve cuando caminas, sin cortes en el suministro. Abre ya todas las compuertas a este arroyo subterráneo que ha estado golpeando todas las paredes desde el martes pasado.
VHF La tarde de antes manadas de rutilantes ángeles diesel provistos de subfusiles y paracaídas anegaron el cielo dejando tras de sí estelas de luz y radiación. Las altas frecuencias se vieron afectadas y no funcionó un solo receptor de televisión en todo el país.
VII Bendice Señor todos estos alimentos que vamos a tomar, porque aún no estamos durmiendo, Señor, bendice todas las pistolas que vendrán de América, bendice Señor nuestras almas y hazlas puras con tu mirada y cuida de los agujeros por donde nuestros hermanos nos robarán la sangre pero no dejarán nada, y los refrescos de zarzaparrilla, los comerciales de televisión y las sucursales provinciales, bendice Señor las tres carreteras por donde ya nunca pasa nadie, ni los ladrones, bendícenos y cólmanos de bienes, vence tu mano contra nuestros enemigos y haznos llegar el descanso infinito del olvido.
COSAS QUE HAN DEJADO DE SER DESAGRADABLES En un encuentro casual alguien empieza a golpearme. Ni siquiera levanto las manos para taparme los ojos. Consumo de drogas duras. Paracetamol combatiendo el dolor de cabeza, en cualquier situación. Me voy a casa en mitad de una fiesta. No me despido. Nadie me persigue hasta el ascensor. Maldades diminutas, pequeños hurtos, abusos. Volver a los trece años, aquella época. Todo lo que hiciste estuvo mal, cada cosa. Acordarme todos los días, por mucho que me esfuerce, haga lo que haga. Acordarme por las mañanas, cuando bajo a comprar. No poder olvidarlo. Tenerlo en cuenta cada día.
COSAS QUE HOY, YA, Y DESDE ESTA MAÑANA, NO ME PARECEN TAN SANAS Me recogen en una moto. Vamos a casa de alguien. En un colchón. Saludos. Drogas duras. El café de los espejos. Llegar antes que tú. Cuando entras me he bebido dos jarras, te veo en un reflejo, pero lo disimulo. ¿Son verdad todas las cosas que me han dicho de ti? Recordar, mantener operativa esta memoria plug-in. Pedir una segunda última oportunidad. Seguir intentándolo. Buscar nuevos caminos nuevas maneras de seguir intentándolo. Cirugía. Trampas de sueño. Mensajeros. Escuchamos Suzanne, hablamos sobre Orión. Planetas. Besos en las mejillas, nos despedimos. Te beso en las mejillas.
LAS MÁQUINAS DE NUESTRA VIDA Quiero tener una voz y una postura parecidas a las tuyas. Quiero tener un sillón en tu casa. Quiero oírte otra vez esa canción, canta para mí, soy tu Rey David, y quiero tumbarme en tu cama y notar la sangre bombeando en la cabeza (canta) mientras miro el suelo bocabajo, mientras haces el café en la cocina, mientras la nevera alrededor hace ruido de neón. Quiero abrazar la nevera, ser otro electrodoméstico. Vivir dormido en tu cocina. Quiero tener unas manos suaves y simples que recuerden a un paisaje lleno de trigo o de mar, que cubran tu respiración con un soplido. Quiero mirar las nubes como hicieron otros hombres, sin tener que cambiar ni trastocar nada, quiero ser una pequeña seña en un paisaje turbio alejado del desierto por quinientos quilómetros. Vigilia. Quiero un rato en el trastero, con las cosas que ya no se pueden ver ni tocar y están cubiertas por capas de polvo y olvido, sentir su respiración callada y caliente, su humedad. Quiero tumbarme en el coche cuando viajamos de madrugada, oyendo el motor y la carretera llena de lluvia, el asiento huele a tierra prensada y a playa de poliéster gris, y da sueño y hambre de pan. Quiero pasar una temporada pegado a tu volcán, hundido en este milagro abrasador de curry y de algodón. Quiero ser un turista despistado para siempre, perdido en el tiempo y pasado de moda, ir a los sitios que ya no hay que visitar, porque ni siquiera están de paso. No tener ganas de saludar a nadie ni de beber agua. Quiero dormir con el traje de metal, a salvo del turbotiburóncocodrilo del dolor y la nieve, el nitrógeno plateado pisando los pulmones en noviembre. Quiero ver tu barriga, el airbag almohada, mi planeta. Quiero un viaje en el montacargas, pasar una mano lenta por el espejo sin notar nada, nada nada nada cada vez más bajo hasta que ya no se oye nada. Quiero una semana influido por paracetamol, despacio levanta la balanza, la barrera, es una tormenta recalentada, es la parada, es tu rotor, es tu autogiro, hasta que pasa la borrasca. Son los aerogeneradores moliendo paisaje y tuerca. Son las manos que el cielo tira porque quiere comernos. Esto te lo digo ahora, por todo lo que vendrá después. Te lo digo hoy que no hay prisa, por todos los días que están por venir.
A MEDIOLARGO PLAZO. Una cama grande, un verano entero, unas vacaciones de dos días, te beso mientras conduces y estamos a punto de matarnos, me llevas a casa, yo lo noto, viajamos de vuelta. Las cuatro de la tarde, bolsas de mareo, ocho de cada diez astronautas, los trabajadores de las cámaras con sus trajes ignífugos. Ningún medio de transporte público puede cumplir esas condiciones (el tren se convierte en un coche normal). Costará unos 200 millones de pesetas (sí, es caro, pero se hará).
SEATTLE, MILNOVECIENTOSNOVENTAYUNO Ninguno de los dos estudiábamos mucho, sin embargo todo el mundo se dio cuenta de momento de que este chico sabía lo que estaba haciendo. Morir a una temprana edad. Yo había trabajado ya con muchos principiantes, había estado en muchas cocinas, había visto sucesos en los pasillos que nunca olvidaría, por mucho que me lavase la cabeza. ¿Podemos hacer algo juntos, podemos tener tu número, caminarás de nuestro lado por la avenida, una vez que se apaguen las luces, serás uno de los nuestros entonces, un segundo después de que se acabe esto?
DOGMA Los minutos consecutivos serán cinco minutos consecutivos. Después me lavaré la cabeza y me olvidaré de todo. Ven y toca la armónica. Ven descolgándote desde un helicóptero sagrado, con el chaleco antibalas de tu comunión. Ven ahora y mira esto, haz cine verité.
IMBÉCIL Imbécil. Todas aquellas revistas que compré eran para ti. Y los discos, y algunos libros de escritores extranjeros que ni siquiera hoy he leído. Camisetas y pantalones que nunca me he puesto porque no he encontrado el momento. Hasta una colcha de color rojo muy suave, por si algún día te animabas. Y subías.
POR MUCHO QUE CORRAS, POR MUY LEJOS QUE HUYAS, POR MUCHO QUE TE ESCONDAS Nubes de indiferencia. Incendios forestales. Hombres solos y arruinados que han dejado de tener miedo, que han dejado de considerar la cortesía como una forma de amor universal, que ya no quieren ser amables, ni saludarte en las aceras. Se multiplican, te buscan en cada calle, y son ya un ejército bajo el sol.
PRIMERA SEMANA DE AGOSTO Hey! dame una señal si está todo bien, si las cosas no están a punto de saltar por los aires. ¿Puedes bajar todos estos papeles a personal, puedes pasarte por correos y por administración, comprobar que todo sigue bien? Estoy esperando dentro de mi traje estoy junto a la fotocopiadora estoy enviando papeles sin importancia en la máquina de fax. En cada momento hago aquello que siempre he estado deseando hacer, soy una persona sencilla. Viajo hacia la máquina de café estoy cruzando el pasillo. Viajo en mi traje de oficinista buscando una señal. Soy un trabajador ocupado soy un embajador soy una apariencia amiga y conciliadora. Hey! estoy de pie al lado de la impresora, manda una señal.
VIII Cuando todo era oscuro fue el señor quien mandó una tormenta de chispas que iluminó toda la casa, sus estancias y los muebles colocados contra las paredes. Levántese cada órgano de este cuerpo y alabe con palpitaciones de fe cada una de las sacudidas con que el Dios creador arranca el aleluya de su pueblo.
PRIMERA SEMANA DE JULIO Vengo desde casa en mi coche normal de oficinista en mi ropa normal de oficinista. Evito el atasco del by-pass porque hay camiones que soplan aire al adelantar porque la gente no para de viajar hacia la playa cada día. Tengo un trabajo sencillo en el que fumo en el que puedo dejar las cosas para luego en el que nadie conoce mi pequeña aportación nocturna. Cada rato sentado en la escalera de incendios. Hay algunos problemas que no tienen solución y aquí arriba tenemos que hacer cara a eso cada día. Estos son mis zapatos, estas son mis expectativas. Aquí arriba el mundo marcha de un modo inexplicable. Aquí tenemos algunas herramientas nuevas que hacen que a pesar de todo, las cosas sigan funcionando.
SEGUNDA SEMANA DE JULIO Para septiembre no necesitaré nada tuyo, recobrar todos aquellos pequeños préstamos e intercambios que nos mantuvieron levemente unidos. Si ya no tengo nada de frío si ahora tengo un corazón de lagarto si ahora cualquier cosa tiene una gran utilidad y sirve para casi todo.
LA PRÓXIMA TEMPORADA No volver solo después de cenar de pie en la barra de una pizzería, no televisión, no cerveza de lunes a jueves, no dormir solo, no cigarrillos, no drogas blandas. La bacteria eléctrica del amor, perdida en la membrana (si pudieses subir aquí si pudieses traspasar esa puerta si pudieses presentarte aquí como un fantasma) el corazón se da prisa, bin ban bin, reparto de sustancias, ban bin ban, Dios, si pudieses tener toda esta piel.
EMTIVI Teniamos decenas de helicópteros sobre nuestras cabezas, y los coches grises comenzaban a rodearnos, teníamos nuestras miradas rayban a salvo de los turbococodrilos, confetti cayendo desde las ventanas como los beatles en la quinta avenida, saludamos desde nuestro descapotable, teníamos otra vez los zapatos más brillantes, los flequillos más largos, teníamos un hambre de mundo que atravesaba el traje de metal. Llevarte a casa bajo aquella lluvia fue lo mejor.
HIGH SCHOOL Yo pondré tu foto en mi taquilla y cada día compartiremos el almuerzo en el comedor. Seré el capitán del equipo de fútbol y tú la primera animadora. En Navidad nos besaremos bajo el muérdago. ¿Querrás ser luego mi valentine en febrero? Nos besaremos en la quinta cita, en el cadillac aparcado dentro del autocine. ¿Vendrás conmigo al baile de fin de curso? Mi padre puede prestarme el coche, puedo pasar a recogerte a las seis, yo alquilaré un smoking y tú llevarás un vestido azul y un brazalete. ¿Quieres un poco más de ponche? Baila conmigo, es nuestra canción. Dame la mano, mi valentine, prometo no olvidarte después de la graduación, vamos nena, yo nunca te partiré el corazón.
AHORA A CADA PASO Nunca me ocurrieron París, Lisboa, Milán, Berlín, todas esas ciudades que sólo existen en las películas. Nunca me ocurrió Berlín. Hoy los ángeles seguían allí, con los abrigos de paño negro hasta los pies, las solapas levantadas, soplando vapor al respirar, estirando los pies descalzos bajo la mesa, disfrutando la mezcla de café y tabaco, caminando en círculos.
TERCERA SEMANA DE AGOSTO Estoy sentado cerca de la toma de teléfono, llevo horas viendo televisión (televisión por cable pago por visión canales generalistas satélite Mtv Cartoon Network televenta CNN más muertos más ruinas palestinas en las zonas ocupadas Arafat que se prepara para abandonar su refugio en Ramala) Lo juro, llevo una vida tranquila, apacible. Participo de este confuso estado de opinión pública y privada que me lleva adentro del mar de paracetamol colchón y vino rojo. Estoy sentado en una silla de la cocina estoy cerca del microondas (oigo tu corazón brutal, Dios de los cacharros te oigo en el pasillo, preparo mi corazón, mis cánticos, mis salmos, esto es ochentayocho) Mañana será viernes y podré descansar mañana es un día normal mañana seré una persona serena ordenada. El tubo de neón que parpadea y me mira es la clave de todo, es un ojo-motor.
|
|
|
|
|
Enviar
un correo electrónico a la redacción |