LUIS ALFARO PALACIOS                                 luisisco@hotmail.com

Luis Alfaro 2003 ©



Nacido el 21 de diciembre de 1977, en Murcia

He repartido mis 25 años de vida a partes iguales entre Murcia, Albacete y Valencia, por lo que empiezo a sentirme de ningún lugar en especial. Antes trabajaba en la tele, haciendo programas, informativos, hasta curré una semana en el concurso de mar flores.

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  Datos artísticos y literarios

Poesía y prosa poética

  • PUBLICACIONES

El Flaccus, Adentros-Adn, Aventis, Ayvelar, Isla desnuda

  • LIBROS

Generación fanzine” de Arturo Tendero (poemas y fotos de los poetas). Fotografías del libro “Haikus del parque” de Frutos Soriano y Ángel Aguilar.

  • POÉTICA

“yo no me maté/ cuando las cosas me fueron mal./ No me dediqué a las drogas ni a la enseñanza./ Intenté dormir, pero cuando vi que no podía dormir/ aprendí a escribir, aprendí a escribir/ cosas que pudiesen ser leídas/ en noches como ésta/ por gente como yo.”

Leonard Cohen. 

  Datos de interés
  • ME GUSTA

Oír la radio de noche hasta dormirme

La plaza redonda de valencia

Desayunar fuera

Los aeropuertos y las camisetas

Sam Sheppard

  • NO ME GUSTA

Operación Triunfo

Los domingos

Cocinar

Hablar por teléfono

Los libros de más de 200 páginas

Günter Grass 

  • MIS ENLACES FAVORITOS (internet)

www.nodo50.org (portal de contra-información)

Camisetas de autor (diseño y literatura)

www.domestika.org (portadas temáticas)
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  Textos del autor  on-line
Ochentayocho     

Ochentayocho



OCHENTAYOCHO

luis alfaro palacios

 

Y aún puedo recordar

Un día en que los historiadores dejaban espacios en blanco

en sus escritos,

Quiero decir por cosas que ellos no sabían,

Pero ese tiempo parece que está pasando.

Ezra Pound (Canto XIII, fragmento)

 

VENTOLÍN

Cuando me preguntas por los síntomas no sé si lo que quieres decir

realmente es que cómo estoy, que cómo llevo este interminable viaje

de vuelta, si las cosas han cambiado tanto últimamente, si hay algo

que de verdad haya cambiado del todo en este tiempo. Todo el

verano me estuvo doliendo la cabeza, agosto fue un domingo por la

tarde. Aquella cosa que no me dejaba respirar, me ahogaba por las

noches. Meses de ventolín. Aerosoles. Trampas de sueño. Afecciones

respiratorias. Todo el curso revoloteando contra tu cristal como una

polilla en una trampa de luz. Después todo ese dolor se va,

desaparece cuando me duermo. Viajando de vuelta. Transistores,

señales horarias. En el supermercado te busco, abro todos los frascos

de colonia, uno por uno. Ese tipo de cosas. Luego queda sólo dar las

gracias. Ésta es la paz que traes. Ésta es tu luz cuando aprieto fuerte

los ojos. Éste es el tipo de cosas que yo quería que hiciésemos juntos.

Éstos son los cristales que mantienen el aire fresco. El sol en la

calle. Zapatos brillantes. El milagro diario de la aspirina en cada

desayuno. La nariz despejada, callada. Los nombres del éxito. Tus

zapatos Camper con hebilla debajo de tus pantalones piratas.

Caminando caminando.

 

SEIS NI UNO MÁS

Marco sus números y espero. Desde que lo hacen así en los concursos

de la tele yo también cuento los tonos, y si pasan seis empiezo a

pensar en colgar, pero al séptimo se pone.

 

¿QUÉ QUIERES VER?

Mi salón es muy pequeño y muy poco acogedor pero ella se empeñó

en quedarnos allí. Se sentó delante de mí con aquella mirada

turbia. Yo enseguida me levanté y le dije que iba a ponerme un té,

que si quería. Ella se encendió un cigarro y empezó a fumar con

mucho estilo, yo la miraba desde la cocina. En verano entra el sol

por el salón y no se puede estar, se lo dije. Yo intenté tardar mucho

con el té.

 

PRIMERA SEMANA DE JULIO

Estoy parado en la puerta de la oficina con un traje horrible. Soy

una persona mediana, soy todo lo feliz que puedo ser (soy una persona

normal). Estoy de pie en la cocina, los días son cada vez más

cortos ¿puedo llamarte algún día, si me siento solo, podemos ir al

cine alguna vez, o a un museo, podemos quedar para repasar los

cajones de mi mesa?. Ven amor y recorta mi corazón cubierto de

moho. Ven amor y barre este suelo comido por el desperdicio y la

vergüenza, ven y cómete otro verano, ven y toca la guitarra, déjame

ir sentado en el asiento de atrás, tú conduce más rápido entre los

camiones, recorta mi corazón de oro, entre los peajes y las áreas de

servicio y las zonas de descanso señalizadas, el océano pintado en la

ventanilla, mientras pasan los cables de alta tensión. Ah, sigue la

línea de puntos ahora, síguela hasta el final.

 

VIAJANDO DE VUELTA

Aquí vuelve de nuevo. Esta sensación de bienestar que aún hoy no

es un paisaje conocido de memoria. Una mano levantada en mitad

del aire. Cada cosa gira en su mundo como insectos desorientados

por luz total. ¿Pasearía hoy Colombo por el barro, llevaría Colombo

ese abrigo, son esos tus helicópteros, Señor? Habla ahora. Me abrazo

a tu luz, me abrazo a tu hélice que asciende entre capas y corrientes

de cielo y atmósfera.

 

I

Señor, ésta es mi manera torpe de hacer las cosas, mi vieja torpe

manera, éste soy yo en mi decimotercer cumpleaños, sentado en

una escalera, pasando el brazo sobre el hombro de mi amigo. Cuando

vuelvo de cada viaje leo el periódico, miro como siguen todas

mis cosas, lo compruebo todo. Señor, éstas son mis viejas plataformas

petrolíferas torciéndose sobre el océano, desangrándose cerca

de las playas de Río. Ésta es mi estación espacial internacional hundiéndose

lentamente en el Pacífico como un buen meteorito, hundiéndose

pesadamente en el preciso lugar en el que todos habíamos

planeado.

 

TOBLERONE

Era agosto o era septiembre. Teníamos de todo. La ropa por el suelo,

servicio de habitaciones. Televisión por cable, un montón de canales.

La nevera llena de pequeñas botellas de licor, chucherías, sustancias,

tres carreteras que no se cruzaban. Cuando volvíamos, sin pasar

de ochenta para ahorrar gasolina, compartíamos la certeza de

haber sido derrotados.

 

6-9-94

Nos habíamos quedado solos bebiendo cerveza. Me preguntó que si

había visto la película que estaban poniendo en la tele, que por qué me

marchaba fuera precisamente ese año, me dijo que odiaba los jerséis

amarillos, que se acordaba del día del garaje, que me había querido

todo este tiempo, que me quería, que creía que su vida iba a cambiar,

que esperaba ir a Ibiza ese verano, que el café con azúcar daba asco.

Dijo un montón de cosas importantes y maravillosas que ahora yo no

sé repetir.

 

ESTACIÓN DE JUEGO

He arruinado vidas, he arrasado ciudades y he llenado tu piel de sal y

guijarros duros. He mentido y he derrochado tu amor quemándolo

como combustible pesado en mi motor diesel turbo inyección. He

dirigido ejércitos y he destruido tus universos paralelos apretando un

botón, he mentido y he embaucado a mis amigos, he arrasado la

costa, todas las tiendas de ultramarinos, he derribado tus helicópteros

y tus aerogeneradores, he quemado todas mis fortunas y mi

espíritu adolescente. Yo si puedo decir. Que he vivido.

 

LOREAL

Cuando estoy triste, cuando estoy triste conecto la televisión me tumbo

en el sofá ojeo una revista miro qué hay en la nevera y cambio de

canal ochentayocho veces. Cuando estoy triste bajo paseo al perro miro

los escaparates y las luces y las luces de los coches y las mujeres en los

anuncios y en los escaparates porque ellas sí sí sí que están alegres.

Cuando estoy triste subo a casa y pongo la televisión y me descalzo y

cambio de canal.

 

ESTEREO

El actor se marchaba, recogía su gabardina y la doblaba sobre su

antebrazo. Y al salir se cruzaba con ella, la actriz, y le decía suavemente

«resérvame el último baile» y ella decía «seguro» y se iba con

el otro. «Seguro», ella le decía «seguro», qué genial.

 

VHF

La tarde de antes manadas de rutilantes ángeles diesel provistos de

subfusiles y paracaídas anegaron el cielo dejando tras de sí estelas de

luz y radiación. Las altas frecuencias se vieron afectadas y no funcionó

un solo receptor de televisión en todo el país.

 

II

Un siglo entero huyendo por carreteras comarcales, empaquetando

y metiéndolo en la caja que pone medicinas. Un cúmulo de intentos,

Señor. Una mañana entera metido en casa, repasando los cajones

y tirando los papeles que ya no valen para nada, las fotos que no

recuerdo ni dónde fueron tomadas. Llaves que no conozco, que no

abren nada. Cada vez que vuelvo con el coche. Cada vez que tengo

ganas de llamar por teléfono. Señor, conoces cómo pongo los muebles

en cada habitación, sabes que conduzco rápido y oigo la radio

y llego cansado del trabajo. Que todos los soldados se mantengan

en vela, que cuando venga no pueda decir mi enemigo “no había ni

un centinela”, que todas las fuerzas armadas permanezcan alerta en

las carreteras. Señor de lo inclinado, tú sabes que todas mis cosas

están a punto de quebrarse.

 

SCHWEPPES

No fue el encontrarte en una ciudad distinta, ni el salir contigo, ni

aquel café lleno de espejos, no fueron tus ojos ni cómo te sacaste la

cucharilla de la boca, así apretándola entre los labios, ni todos los vodkas

que dices que nos tomamos, no fueron tus ojos ni fue que te desnudases

en menos de un minuto sin tocar la ropa. Qué va, fue otra

cosa.

 

III

Bendice Señor todos estos alimentos que vamos a tomar, porque

aún no estamos durmiendo, Señor, bendice todas las pistolas que

vendrán de América, bendice Señor nuestras almas y hazlas puras

con tu mirada y cuida de los agujeros por donde nuestros hermanos

nos robarán la sangre pero no dejarán nada, y los refrescos de zarzaparrilla,

los comerciales de televisión y las sucursales provinciales,

bendice Señor las tres carreteras por donde ya nunca pasa nadie, ni

los ladrones, bendícenos y cólmanos de bienes, vence tu mano contra

nuestros enemigos y haznos llegar el descanso infinito del olvido.

 

TRAVEL CLUB

Vuelve Bruno hasta aquí de todos sus viajes con todos los huesos de

su cuerpo rotos y el pelo cortísimo y los dientes amarillos y el corazón

atascado de sustancia y todos sabemos que no tiene nada que

contarnos, siempre viene hasta aquí arrastrando ese nosequé que da

verlo entrar así por la puerta. Todos lo sabemos y cuando Bruno

llega hasta aquí de uno de sus viajes nadie se atreve a preguntarle

nada.

 

LEJÍA

Él descuelga el teléfono y marca los números rápido y en cuanto

descuelgan empieza, dice oye yo te compré aquel disco porque sí

porque me dio la gana vaya no sé a qué viene esto ahora es un disco

muy bueno y todo el mundo lo dice tú pregúntale a quién quieras

todo el mundo sabe que el primero es su mejor disco... Se calla y

pasa un poco de tiempo. Al otro lado tampoco dice nadie nada.

Pero él acaba reconociéndolo. Está bien, es cierto, no te llamo por

eso.

 

SUSANA

Cuando crucé la avenida y llegué al barrio en taxi (no dejaba de

mirar el taxímetro porque creía llevar el dinero justo), cuando llegué

al barrio en taxi ponían en la radio la canción aquella que tanto

te gustaba Suzanne, pero en una versión más rápida. No pensé en ti

ni un sólo momento. Luego, lo reconozco, al llegar a casa (estaba

vacía, con cajas de cartón por todas partes y el sofá con una sábana

blanca por encima), luego al llegar a casa seguí tarareando. Entonces

vi que era inevitable y he estado pensando en ti toda la tarde.

 

CRACK

Desde mi ventana llevo toda la tarde viendo las regatas salir, los

aviones estrellarse en el patio de atrás, atracos en todas las tiendas

de ultramarinos, veo a un niño con una camiseta amarilla matando

hormigas toda la tarde. Desde aquí apoyo los codos en el marco y

no dejo de ver catástrofes que no puedo evitar.

 

IV

Que no me encuentren sentado en el patio de atrás con las manos

metidas en las axilas, que cuando se haga de noche y yo esté tiritando

no lleguen agitándose y saquen los trastos que yo guardo en los

altillos para no verlos nunca, líbrame del cáncer efervescente de la

memoria, termina con esta devoción, calma este temblor que

traquetea mi alma por las noches cuando casi no puedo respirar y

me ahogo, la caldera tiembla y enloquece, bendice mi nombre y

pon tu mano de luz en mi cabeza, como cuando de niño entraba

deslumbrado los domingos por la mañana en el dormitorio de mis

padres.

 

EL PROBLEMA DE LA FELICIDAD

Recuerdo aquella época como una de las más divertidas de mi vida.

Por las mañanas temprano nos encontrábamos en el instituto. Como

casi nunca íbamos a clase teníamos mucho tiempo para pensar cosas

que hacer. Durante varias semanas estuvimos yendo todas las mañanas

a su casa. Allí nunca había nadie. Nos quitábamos la ropa y nos recostábamos

juntos en su cama. Nos quedábamos dormidos enseguida.

Cuando despertábamos, ya casi al mediodía, desayunábamos con

mucho hambre en la cocina.

 

EL PROBLEMA DE LA FIDELIDAD

Si de verdad me amas déjame entrar en tu cuarto y mirar por todas

partes, leer tus libros y abrir los cajones, sacar tu ropa y tus juguetes,

ver los papeles escritos con tu letra, golpearte con crudeza, besarte las

articulaciones, romperte el cuello y la cintura, oír crujir tus muñecas,

estar lo más cerca de ti, aporrearte hasta el final y ver los latidos de tu

corazón vivo, si de verdad me quieres.

 

TIFFANY

Un chorro de luz total entra por la ventana y baña los objetos, me

ciega y me deja ver el interior de los cuerpos. En el aire catedrales de

polvo y mantequilla. Desayuno desde mi trozo de mesa y concibo el

mundo entero y lo reparto igualmente entre tu cuerpo y mi tostada.

Las ventanas se me llenan de cielo.

 

PORTUGAL

Como yo era extranjero llevaba una vida tranquila, aburrida, nada

en mí podía llamar la atención: compraba mi ropa a los vendedores

ambulantes, tomaba dos aperitivos diarios y me afeitaba todos lo

días. Llamaba a mi madre los lunes por la noche y le decía que

estaba bien, que había encontrado a una chica encantadora. Pasaba

todos los días con mi motocicleta por la orilla del puerto, miraba las

copas de los árboles, las luces en el fondo del mar.

 

V

La misericordia recibida puntualmente cada mañana en los desayunos,

la imperceptible alternancia de calmas y tormentas, la máquina

milimétricamente ajustada del universo, los diez mil seres que

seguirán caminando por el planeta cuando yo me muera, el segundo

último antes de que el universo vuelva a quedarse sordomudo,

las personas especiales que vinieron a casa y dijeron cosas agradables,

aquella vez que alguien llamó por equivocación y fue tan amable,

la fuerza que orienta todos mis actos inexplicables, la potencia

con la que por las noches irradia este motor de luz insostenible,

cada paso que doy, Señor. Que el corazón se me seque dentro del

pecho y mi sangre se convierta en aceite quemado si no santifico al

creador con alabanzas y salmos todos los días de mi vida.

 

EUROVISIÓN

El aviador Anderson era un tipo animado, sin complejos. Construyó

su propio aeroplano y cruzó el océano y volvió por la tarde. Al

día siguiente realizó varios tirabuzones de impecable ejecución y

otras piruetas todavía más arriesgadas. Anoche murió el aviador

Anderson a los 70 años de edad, en un desafortunado accidente,

electrocutado mientras se afeitaba en su casa, en Long Island.

 

PORCELINE

Ahora sólo robaré para ti. Todo lo que te guste de los escaparates. De

los grandes almacenes. Cualquier cosa que tú no puedas comprar, mi

amor.

 

VI

Éstas son las pruebas y las victorias que el dios de mi familia ha

reservado para mí, con cada cosa que hago a su tiempo y en su justa

medida, el cielo se llena de gloria. Levanta el Señor su brazo y el

monóxido cae sobre cada una de las casas de los que irrumpieron en

mi descanso. No nos detendremos hasta entonces. La mirada del

creador radiografiando las almas en busca del tumor maligno, toda

la paz, Señor que Tú has traído a esta casa, a este motor que se

asfixia, a estos huesos reunidos, a este organismo defectuoso.

 

UNA INVITACIÓN CORTÉS

Qué pesado es esperarte sin ninguna esperanza, sabes cielo, comerme

otro verano, seguir caminando por el limbo de las ciudades, estar sentado

en treinta y siete bares (en algunos de ellos no me han vendido

nada pero en otros sí) llego a casa y te oigo entrar por el pasillo y me

levanto tambaleándome, un montón de veces, pero luego esa sensación

desaparece, y si vieneses, te lo juro, si vinieses precisamente

hoy, entonces te pegaría una paliza de muerte, lo juro. Tesoro, sabes,

tú, tú tenías razón, hiciste bien en no subir, tesoro, aquella

tarde, cuando te invité a cenar y a fumar algo, sabes, porque las

croquetas congeladas estaban horribles.

 

FORD K

Ser un tipo excepcional, algo extraordinario, fuera de lo normal,

dejar de fumar y ser amable en los atascos, no llamarte nunca más,

ni comprarte otro disco, ni subir más a tu coche. Pero ayer, ayer fui

al cine. Una actriz francesa me recuerda ligeramente a ti. Sé de memoria

tu número de teléfono, siempre que te llamo digo soy yo.

Intento hablar en un tono amable, de telefonista, digo hola está

(...) y luego te digo soy yo. Sabes, ayer, en el cine, alguien olía como

tú, exactamente, sin ninguna duda.

 

VALS

Me coge la mano y sin parar de hablar, ya sabes como es, la acerca a

su pecho y me apunta su número de teléfono. Con un rotulador

rojo me apunta su número de teléfono y su nombre. Ya ves, me

pone su nombre.

 

LOS DAUN

Mi trabajo, y todo en general, va bien. Nadie me exige con demasiado

rigor, y cuando me equivoco me perdonan sin resentimiento.

Cuando me canso paro un poco y siempre hay alguien que puede

hacerlo todo por mí. Siento la lentitud de la edad. La vida es apacible

y a veces sorprendente, todos los días. Los amigos no paran de

llamar y de dejar recados, me invitan a mil cosas y me cuentan sus

asuntos, soy feliz.

 

CIENCIA FICCIÓN

Yo no puedo dejar de llamarte dejar de intentarlo de mil maneras y

buscar nuevos caminos y sé que luego me volveré a sentir fatal a gritarme

a la cara a volver a hacerme promesas para dejar de llamarte y de

intentarlo como un loco y yo debería dejar esto porque es inútil eso

está claro y me lo han dicho todos mis amigos y yo debería sacarte de

mi vida y yo, yo no sé si la cirugía está tan avanzada.

 

LA FAMILIA

Fue el primer año que salíamos con los chicos en verano. Iván tenía

cuatro años y Pablo, el mayor, siete. Llevábamos dos semanas de

vacaciones cerca de Jaca, en una casita que Jorge, un compañero de

trabajo, le había dejado a Tere, mi mujer. Justo antes de la cena los

chicos trajeron aquello en medio de un gran alboroto, en una caja

de cartón con agujeros en la tapa. Lo habían encontrado cerca del

río. Podíamos oírlo dar sacudidas dentro de la caja. Querían (por

favor por favor) cuidar de él y darle de comer hasta que pudiese

volver a volar.

 

EL MUNDO NO ES SUFICIENTE.

Ella estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para quedarse a mi lado,

desde el principio lo supe. Tenía planes para mí. Quería que la

llevase a casa, a su casa, quería entrar en mi coche, que la besase con

fuerza en la boca. Quería encontrarme sentado en su escalera, con

los codos en las rodillas, que esperase de pie en la cocina, bajo aquella

luz, mientras ella preparaba la cena. Hubiese hecho lo que hubiera

hecho falta, cualquier cosa que yo le hubiese pedido.

 

UNO DE LOS LUGARES MÁS CONFLICTIVOS DEL MUNDO

Emma y yo hemos pasado la tarde tomando café, tomando unas copas,

tomando otro café. He acompañado a Emma hasta su casa. He

caminado a su lado hasta el portal, sin decir ni una palabra. Nos

hemos despedido. Ninguna sugerencia. Ningún ya hablamos, chao,

ya te llamo, chao, dame un toque la semana que viene, chao, si

tienes un rato, hasta luego. Cuando bajo caminando por la calle

me miro de reojo en los escaparates. Intento caminar con mucho

estilo. Pienso si me gusta la ropa que llevo. Intento ver las cosas

desde otro punto de vista. Pienso en cómo actuaría gente que me

gusta en esta situación. Qué harían. Veo imágenes en blanco y negro.

Bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, políticos famosos

dándose la mano, cumbres bilaterales, el Consejo de Seguridad de

las Naciones Unidas, el pacto internacional de derechos civiles y

políticos, otra vez Churchill, otra vez Eisenhower, un cohete espacial

despegando tras la cuenta atrás en inglés. Intento visualizar un

ring en el que pelean incansablemente dos boxeadores negros.

 

IBERDROLA.

Deja amor esta noche abierta tu central, los reactores echando chispas,

las turbinas con ese ruido que se te mete en los oídos, como si fuese

agua toda esa electricidad, repartida y recuperada una y otra vez,

otra sobreexposición a tu radiación benigna. Ésta es la energía limpia

que estábamos necesitando. Ésta es la fuerza que te mueve cuando

caminas, sin cortes en el suministro. Abre ya todas las compuertas

a este arroyo subterráneo que ha estado golpeando todas las paredes

desde el martes pasado.

 

VHF

La tarde de antes manadas de rutilantes ángeles diesel provistos de

subfusiles y paracaídas anegaron el cielo dejando tras de sí estelas de

luz y radiación. Las altas frecuencias se vieron afectadas y no funcionó

un solo receptor de televisión en todo el país.

 

VII

Bendice Señor todos estos alimentos que vamos a tomar, porque

aún no estamos durmiendo, Señor, bendice todas las pistolas que

vendrán de América, bendice Señor nuestras almas y hazlas puras

con tu mirada y cuida de los agujeros por donde nuestros hermanos

nos robarán la sangre pero no dejarán nada, y los refrescos de zarzaparrilla,

los comerciales de televisión y las sucursales provinciales,

bendice Señor las tres carreteras por donde ya nunca pasa nadie, ni

los ladrones, bendícenos y cólmanos de bienes, vence tu mano contra

nuestros enemigos y haznos llegar el descanso infinito del olvido.

 

COSAS QUE HAN DEJADO DE SER DESAGRADABLES

En un encuentro casual alguien empieza a golpearme. Ni siquiera

levanto las manos para taparme los ojos. Consumo de drogas duras.

Paracetamol combatiendo el dolor de cabeza, en cualquier situación.

Me voy a casa en mitad de una fiesta. No me despido. Nadie

me persigue hasta el ascensor. Maldades diminutas, pequeños hurtos,

abusos. Volver a los trece años, aquella época. Todo lo que hiciste

estuvo mal, cada cosa. Acordarme todos los días, por mucho que

me esfuerce, haga lo que haga. Acordarme por las mañanas, cuando

bajo a comprar. No poder olvidarlo. Tenerlo en cuenta cada día.

 

COSAS QUE HOY, YA, Y DESDE ESTA MAÑANA, NO ME

PARECEN TAN SANAS

Me recogen en una moto. Vamos a casa de alguien. En un colchón.

Saludos. Drogas duras. El café de los espejos. Llegar antes que tú.

Cuando entras me he bebido dos jarras, te veo en un reflejo, pero lo

disimulo. ¿Son verdad todas las cosas que me han dicho de ti? Recordar,

mantener operativa esta memoria plug-in. Pedir una segunda

última oportunidad. Seguir intentándolo. Buscar nuevos caminos

nuevas maneras de seguir intentándolo. Cirugía. Trampas de

sueño. Mensajeros. Escuchamos Suzanne, hablamos sobre Orión.

Planetas. Besos en las mejillas, nos despedimos. Te beso en las mejillas.

 

LAS MÁQUINAS DE NUESTRA VIDA

Quiero tener una voz y una postura parecidas a las tuyas. Quiero

tener un sillón en tu casa. Quiero oírte otra vez esa canción, canta

para mí, soy tu Rey David, y quiero tumbarme en tu cama y notar

la sangre bombeando en la cabeza (canta) mientras miro el suelo

bocabajo, mientras haces el café en la cocina, mientras la nevera

alrededor hace ruido de neón. Quiero abrazar la nevera, ser otro

electrodoméstico. Vivir dormido en tu cocina. Quiero tener unas

manos suaves y simples que recuerden a un paisaje lleno de trigo o

de mar, que cubran tu respiración con un soplido. Quiero mirar las

nubes como hicieron otros hombres, sin tener que cambiar ni trastocar

nada, quiero ser una pequeña seña en un paisaje turbio alejado

del desierto por quinientos quilómetros. Vigilia. Quiero un rato

en el trastero, con las cosas que ya no se pueden ver ni tocar y están

cubiertas por capas de polvo y olvido, sentir su respiración callada y

caliente, su humedad. Quiero tumbarme en el coche cuando viajamos

de madrugada, oyendo el motor y la carretera llena de lluvia, el

asiento huele a tierra prensada y a playa de poliéster gris, y da sueño

y hambre de pan. Quiero pasar una temporada pegado a tu volcán,

hundido en este milagro abrasador de curry y de algodón. Quiero

ser un turista despistado para siempre, perdido en el tiempo y pasado

de moda, ir a los sitios que ya no hay que visitar, porque ni

siquiera están de paso. No tener ganas de saludar a nadie ni de

beber agua. Quiero dormir con el traje de metal, a salvo del

turbotiburóncocodrilo del dolor y la nieve, el nitrógeno plateado

pisando los pulmones en noviembre. Quiero ver tu barriga, el airbag

almohada, mi planeta. Quiero un viaje en el montacargas, pasar

una mano lenta por el espejo sin notar nada, nada nada nada cada

vez más bajo hasta que ya no se oye nada. Quiero una semana influido

por paracetamol, despacio levanta la balanza, la barrera, es

una tormenta recalentada, es la parada, es tu rotor, es tu autogiro,

hasta que pasa la borrasca. Son los aerogeneradores moliendo paisaje

y tuerca. Son las manos que el cielo tira porque quiere comernos.

Esto te lo digo ahora, por todo lo que vendrá después. Te lo digo

hoy que no hay prisa, por todos los días que están por venir.

 

A MEDIOLARGO PLAZO.

Una cama grande, un verano entero, unas vacaciones de dos días, te

beso mientras conduces y estamos a punto de matarnos, me llevas a

casa, yo lo noto, viajamos de vuelta. Las cuatro de la tarde, bolsas

de mareo, ocho de cada diez astronautas, los trabajadores de las

cámaras con sus trajes ignífugos. Ningún medio de transporte público

puede cumplir esas condiciones (el tren se convierte en un

coche normal). Costará unos 200 millones de pesetas (sí, es caro,

pero se hará).

 

SEATTLE, MILNOVECIENTOSNOVENTAYUNO

Ninguno de los dos estudiábamos mucho, sin embargo todo el

mundo se dio cuenta de momento de que este chico sabía lo que

estaba haciendo. Morir a una temprana edad. Yo había trabajado ya

con muchos principiantes, había estado en muchas cocinas, había

visto sucesos en los pasillos que nunca olvidaría, por mucho que me

lavase la cabeza. ¿Podemos hacer algo juntos, podemos tener tu

número, caminarás de nuestro lado por la avenida, una vez que se

apaguen las luces, serás uno de los nuestros entonces, un segundo

después de que se acabe esto?

 

DOGMA

Los minutos consecutivos serán cinco minutos consecutivos. Después

me lavaré la cabeza y me olvidaré de todo. Ven y toca la armónica.

Ven descolgándote desde un helicóptero sagrado, con el chaleco

antibalas de tu comunión. Ven ahora y mira esto, haz cine

verité.

 

IMBÉCIL

Imbécil. Todas aquellas revistas que compré eran para ti. Y los discos,

y algunos libros de escritores extranjeros que ni siquiera hoy he

leído. Camisetas y pantalones que nunca me he puesto porque no

he encontrado el momento. Hasta una colcha de color rojo muy

suave, por si algún día te animabas. Y subías.

 

POR MUCHO QUE CORRAS, POR MUY LEJOS QUE HUYAS,

POR MUCHO QUE TE ESCONDAS

Nubes de indiferencia. Incendios forestales. Hombres solos y arruinados

que han dejado de tener miedo, que han dejado de considerar

la cortesía como una forma de amor universal, que ya no quieren

ser amables, ni saludarte en las aceras. Se multiplican, te buscan en

cada calle, y son ya un ejército bajo el sol.

 

PRIMERA SEMANA DE AGOSTO

Hey! dame una señal si está todo bien, si las cosas no están a punto

de saltar por los aires. ¿Puedes bajar todos estos papeles a personal,

puedes pasarte por correos y por administración, comprobar que

todo sigue bien? Estoy esperando dentro de mi traje estoy junto a la

fotocopiadora estoy enviando papeles sin importancia en la máquina

de fax. En cada momento hago aquello que siempre he estado

deseando hacer, soy una persona sencilla. Viajo hacia la máquina de

café estoy cruzando el pasillo. Viajo en mi traje de oficinista buscando

una señal. Soy un trabajador ocupado soy un embajador soy

una apariencia amiga y conciliadora. Hey! estoy de pie al lado de la

impresora, manda una señal.

 

VIII

Cuando todo era oscuro fue el señor quien mandó una tormenta de

chispas que iluminó toda la casa, sus estancias y los muebles colocados

contra las paredes. Levántese cada órgano de este cuerpo y alabe

con palpitaciones de fe cada una de las sacudidas con que el Dios

creador arranca el aleluya de su pueblo.

 

PRIMERA SEMANA DE JULIO

Vengo desde casa en mi coche normal de oficinista en mi ropa normal

de oficinista. Evito el atasco del by-pass porque hay camiones

que soplan aire al adelantar porque la gente no para de viajar hacia

la playa cada día. Tengo un trabajo sencillo en el que fumo en el que

puedo dejar las cosas para luego en el que nadie conoce mi pequeña

aportación nocturna. Cada rato sentado en la escalera de incendios.

Hay algunos problemas que no tienen solución y aquí arriba tenemos

que hacer cara a eso cada día. Estos son mis zapatos, estas son

mis expectativas. Aquí arriba el mundo marcha de un modo inexplicable.

Aquí tenemos algunas herramientas nuevas que hacen que

a pesar de todo, las cosas sigan funcionando.

 

SEGUNDA SEMANA DE JULIO

Para septiembre no necesitaré nada tuyo, recobrar todos aquellos

pequeños préstamos e intercambios que nos mantuvieron levemente

unidos. Si ya no tengo nada de frío si ahora tengo un corazón de

lagarto si ahora cualquier cosa tiene una gran utilidad y sirve para

casi todo.

 

LA PRÓXIMA TEMPORADA

No volver solo después de cenar de pie en la barra de una pizzería,

no televisión, no cerveza de lunes a jueves, no dormir solo, no cigarrillos,

no drogas blandas. La bacteria eléctrica del amor, perdida en

la membrana (si pudieses subir aquí si pudieses traspasar esa puerta

si pudieses presentarte aquí como un fantasma) el corazón se da

prisa, bin ban bin, reparto de sustancias, ban bin ban, Dios, si

pudieses tener toda esta piel.

 

EMTIVI

Teniamos decenas de helicópteros sobre nuestras cabezas, y los coches

grises comenzaban a rodearnos, teníamos nuestras miradas

rayban a salvo de los turbococodrilos, confetti cayendo desde las

ventanas como los beatles en la quinta avenida, saludamos desde

nuestro descapotable, teníamos otra vez los zapatos más brillantes,

los flequillos más largos, teníamos un hambre de mundo que atravesaba

el traje de metal. Llevarte a casa bajo aquella lluvia fue lo

mejor.

 

HIGH SCHOOL

Yo pondré tu foto en mi taquilla y cada día compartiremos el almuerzo

en el comedor. Seré el capitán del equipo de fútbol y tú la

primera animadora. En Navidad nos besaremos bajo el muérdago.

¿Querrás ser luego mi valentine en febrero? Nos besaremos en la

quinta cita, en el cadillac aparcado dentro del autocine. ¿Vendrás

conmigo al baile de fin de curso? Mi padre puede prestarme el

coche, puedo pasar a recogerte a las seis, yo alquilaré un smoking y

tú llevarás un vestido azul y un brazalete. ¿Quieres un poco más de

ponche? Baila conmigo, es nuestra canción. Dame la mano, mi

valentine, prometo no olvidarte después de la graduación, vamos

nena, yo nunca te partiré el corazón.

 

AHORA A CADA PASO

Nunca me ocurrieron París, Lisboa, Milán, Berlín, todas esas ciudades

que sólo existen en las películas. Nunca me ocurrió Berlín. Hoy

los ángeles seguían allí, con los abrigos de paño negro hasta los pies,

las solapas levantadas, soplando vapor al respirar, estirando los pies

descalzos bajo la mesa, disfrutando la mezcla de café y tabaco, caminando

en círculos.

 

TERCERA SEMANA DE AGOSTO

Estoy sentado cerca de la toma de teléfono, llevo horas viendo televisión

(televisión por cable pago por visión canales generalistas satélite

Mtv Cartoon Network televenta CNN más muertos más ruinas

palestinas en las zonas ocupadas Arafat que se prepara para abandonar

su refugio en Ramala) Lo juro, llevo una vida tranquila, apacible.

Participo de este confuso estado de opinión pública y privada

que me lleva adentro del mar de paracetamol colchón y vino rojo.

Estoy sentado en una silla de la cocina estoy cerca del microondas

(oigo tu corazón brutal, Dios de los cacharros te oigo en el pasillo,

preparo mi corazón, mis cánticos, mis salmos, esto es ochentayocho)

Mañana será viernes y podré descansar mañana es un día normal

mañana seré una persona serena ordenada. El tubo de neón que

parpadea y me mira es la clave de todo, es un ojo-motor.

 

 

 

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