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En la cima del
éxito de la cordura
Por
Miguel Ángel Aguilar Avilés
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Mi error fue querer
publicar a toda costa:
Tienes que hacer los
tebeos que te
guste hacer »
Valencia,
la ciudad española del comic junto a Barcelona, acoge desde hace
algunos años a un vecino que cuando mira las palmeras se le va la
cabeza para el Caribe, que cuando llegan las fiestas de las
fallas va reservando su billete de ida y vuelta hacia
Albacete, huyendo del ruido. Sergio Bleda (1974,
Albacete) es dibujante y guionista de comic, o de tebeos si se
prefiere, y mientras su libro "El Baile del vampiro" se
está llevando a la gran pantalla y él acaba de publicar el tebeo
"Duérmete, niña" en medio mundo, su tablero de dibujo ya
está ocupado con una nueva historia.
Al
llegar a la estación de trenes de Valencia veo como Sergio se
acerca, como un polo que se ha derretido al salir de casa y del que
ya sólo queda el palo, y es que en Valencia, cuando hace calor,
andar por la calle puede resultar como bucear en un géiser . A pesar del
polo derretido y de la humedad pegada a la piel, lo primero
que te asalta es la naturalidad del dibujante, que podría
preguntarte por toda tu familia a los tres minutos de haberos
conocido sin que dejara de ser la cosa más normal del mundo para
los dos. Y sin embargo no. Sergio es una mezcla de los teleñecos
y el Dr. Extraño. Es un teleñeco que salta, es alegre y fuma
tabaco light, pero que también tiene su parcela de intimidad, su
orinal de patito que puede convertirse en escudo cual artilugio de
James Bond, y ese "reservado el derecho de admisión" tan
sólo se percibe si uno quiere, y puede, encontrarlo. Sergio es
generoso. Y como a todos los generosos
a los que les gusta pasárselo bien y jugar en los charcos, seguro que más de un
coche le ha pasado cerca avasallando y salpicándole toda el agua;
es lo que tiene el mojarse, que te arriesgas a que te lo pongan todo
hecho un asco. Sergio ha sido, y es, un artista consagrado en una
ciudad (Albacete) en la que la apuesta más alta entre los artistas
ha sido, tradicionalmente, la de llegar a ser medio funcionario
encargado de algo, para poder decidir el color de las cortinas de
algún evento cultural, y, ya puestos, restregárselo a cuantos
pasen por allí.
De modo que alguna envidia ha sufrido, y alguna amistad de
conveniencia, y algún trato con truco. De modo que es generoso por
sincero, por pasárselo bien, sin entrar en juegos a los
que no le apetece jugar. Cuando llego con Sergio a su casa de
Valencia (una casa que haría las delicias de un niño, por los muñecos, posters
e improvisaciones que la decoran, casi un parque temático del comic
y del mundo televisivo de la era del clásico programa Barrio
Sésamo) me propone que preparemos la comida, y, mientras él se
ocupa de echar los macarrones al fuego, le pregunto que si no se
ha planteado
el triunfar en Estados
Unidos dibujando superhéroes, que están muy bien pagados. Él me
dice que "Estamos muy poco tiempo en este mundo como
para hacer cosas que no nos apetezcan. Anda, pásame la sal".
Así que voy y le paso la sal.
Con
17 años dejaste el instituto, en un momento en el que uno suele
estar confuso o indeciso y continuar los estudios suele suponer un
asidero, una manera, a veces, de esperar que la vida se vaya
resolviendo sola y acabar siendo ingeniero o algo por
inercia... ¿en aquel momento tenías claro lo que querías hacer y
lo que no?
R:
Sí, yo lo tenía clarísimo. O sea, lo tengo clarísimo,
pero es que no me cabe la más mínima duda. Tengo claro lo que
quiero ser. Y yo quiero ser dibujante de tebeos, en ese momento y
ahora. Y creo que nunca he tenido ninguna duda al respecto, la única
duda era cómo llegar a serlo. Pero yo veía que los tebeos los
dibujaba la gente, y yo era gente.
Sí,
pero algo tan ambicioso y fuera de lo habitual puede verse como un
mundo lejano...
R:
Pero alguien
tiene que hacer esas cosas, es como ser actor, o como ser
Presidente. Alguien tiene que ser el Presidente, entonces, por qué
no voy a ser yo. Vótame.
Eso
es tener las cosas claras
R:
Con
respecto a tenerlo claro, y a conseguir lo que quieres, hay una...
no sé cómo decirlo, una teoría, o una frase, o... es un poco
bestia, pero creo que explica a la perfección lo que pienso al
respecto. Es la “teoría de follarse a Madonna”
¿Y
qué teoría es esa?
R:
La
teoría es que si tú quieres follarte a Madonna, te la follas. Lógicamente,
tienes que estar dispuesto a sacrificar muchas cosas para follarte a
Madonna. Tienes que estar dispuesto a ir a Estados Unidos a vivir,
o a perseguirla por todos los camerinos, o a aprender inglés,
tienes que estar dispuesto a muchas cosas. Entonces, ¿realmente
merece la pena hacer tanto sacrificio para follarse a Madonna? Pues
quizá sí o quizá no, no te lo puedo decir, pero la esencia de la
teoría es que si quieres conseguir algo lo consigues, ya está. Da
igual que sea follarse a Madonna o ser dibujante
de tebeos o ser, no sé, agricultor.
La
cuestión es cuánto estás dispuesto a sacrificar. En un momento
dado, yo no estaba dispuesto a sacrificar mi salud, ni estaba
dispuesto a tener que seguir malviviendo, ni estaba dispuesto a
hacer muchas cosas. Y bueno, afortunadamente, abrí los ojos y no
tuve que hacer ese tipo de cosas.
¿Hay
que trabajar para el extranjero, necesariamente, para poder vivir
como guionista o dibujante de tebeos?
R:
En
mi caso sí, porque yo hago un tipo de historias o tengo un
determinado estilo que aquí en España no encuentra su mercado. O
que encuentra su mercado, pero solamente si el editor lo compra al
extranjero porque le sale más barato. Pero sí que hay dibujantes
que viven en España publicando en España. Los de El Jueves,
por ejemplo. El Jueves es una revista superventas, todas las
semanas vende muchísimos ejemplares, no sé exactamente cuántos,
pero cifras bestiales. Y es que yo tampoco creo que haya un camino
determinado para nada, precisamente por eso dejé el instituto,
porque a mí me querían vender la moto de que el camino para ser
dibujante de tebeos era estudiar Bellas Artes, y a mí me parecía
absurdo estudiar cinco años en una facultad donde no te van a enseñar
nada relacionado con los tebeos, que luego ibas a tener que empezar
otra vez de cero y empezar a explorar el medio. En vez de eso
prefiero pasarme cinco años explorando el medio y ya está. Aunque
luego hay gente a la que sí que le ha servido: Pulido acabó
Bellas Artes, hizo una serie para Laberinto, igual que yo,
pero cuando yo estaba en España perdiendo el tiempo con alguna
experiencia decepcionante [ La Vamp] él ya estaba trabajando para
Estados Unidos. Y también hay gente en El Jueves que ha
estudiado Bellas Artes, como Monteys, aunque él mismo diga que
Bellas Artes no le ha servido de nada.
Pero yo no creo que haya un camino para todo el mundo; hay un camino
para ti, y además te lo tienes que hacer tú. Si quieres hacer
tebeos de aventuras en El Jueves no te los van a coger, te
tienes que ir al extranjero. Si quieres hacer tebeos de superhéroes,
no es en Francia donde tienes que probar, es en Estados Unidos. Pero
de igual manera, yo creo que si eres un buen dibujante y quieres
hacer superhéroes en Francia, los haces. Hay que ver cuánto estás
dispuesto a sacrificar.
Y
sobre los editores, ¿hay que pelearse mucho con ellos antes de ver
una obra finalmente en el papel?
R:
Cada
editor es un mundo. Y hay editores que te dan más manga ancha que
otros. Hay editores que te piden cosas que no afectan a la historia.
En el Duérmete, niña, por ejemplo, yo lo planteé como una
historia que sucedía en España, porque es lo que conozco y es el
entorno en el que me muevo, pero tenía que ser obligatoriamente en
Estados Unidos, porque este editor luego intenta vender los
proyectos a cine a los estadounidenses, y tenía que ser en Estados
Unidos y, al fin,
eso no afecta a la historia. A lo mejor si me dice que tiene
que suceder en el siglo XVII, pues a lo mejor tampoco afecta tanto,
no sé. Pero es que cada editor es un mundo. Si tú estás en una
revista erótica como el Kiss lo que te pide el editor es
pornografía. Y yo he aprendido eso a golpe de repetir páginas y de
que me digan “pues es que aquí no se le ve el culo a la chica”.
Y se tiene que ver el culo a la chica, porque estamos haciendo
pornografía...
El problema que tienen los editores es que no tienen imaginación,
ese es el problema.
es
curioso
R:
...
no tienen imaginación o no quieren correr riesgo ninguno, o las dos
cosas. No tienen imaginación cuando tú eres un buen dibujante, les
llevas unas páginas donde sale el Capitán América y resulta que
es el editor de Superman, y te dice “ya, pero es que esto no es
Superman”. Ya, bueno, sí, pero si sé dibujar al Capitán América,
también sabré dibujar a Superman, ¿o no?. Ese tipo de cosas. No
tienen imaginación, no quieren correr riesgos: quieren algo que ya
se venda. No quieren tratar de crear un nuevo estilo... que por otra
parte lo entiendo, ellos hacen una inversión... Pero deberían de
amar los tebeos, y deberían de atreverse con muchas cosas con las
que no se atreven, pero no es así, desgraciadamente. Entonces, hay
que pelearse de vez en cuando. Y hay veces que cedes tú, y hay
veces que cede él. Tampoco puedes hacer todo lo que te diga el
editor, porque un editor se puede levantar una mañana pensando
“uy, pues vamos a hacer un tebeo de superhéroes en la Edad
Media”, y al día siguiente pensar “qué tontería se me ocurrió
el otro día”. Y si tú haces las cosas tiene que ser por algo.
En
el álbum que estoy haciendo ahora, el Bloody Winter
(Invierno Sangriento), todas las páginas llevan cuatro viñetas,
nada más, es como si fuera un story-board: son cuatro viñetas
apaisadas, horizontales, y eso el editor pues no lo entiende. No
entiende por qué lo hago. Cuando ya llevaba dos entregas me dijo
“es que estoy viendo que haces muy pocas viñetas por página”.
Ya, sí, pero eso lo hago por algo, eso lo hago porque he tomado esa
decisión después de haberlo pensado, y me ha traído muchos
quebraderos de cabeza, además, a la hora de sintetizar la
historia... Solamente cuatro viñetas por página no te da tiempo a
contar mucho. Y él decía que es que los tebeos con más viñetas,
se venden mejor. Como si los lectores abrieran un cómic en la
librería, contaran las viñetas, y se llevaran el que más tiene.
Es una cosa como muy de editor, es como “ahora se vende más
cuando hay acción, o ahora se vende más cuando...” Si tú metes
en un tebeo acción, o metes tetas, que sea por algo, y que luego lo
puedas defender. En este caso al final me salí con la mía, y el
tebeo se va a editar así. Que a lo mejor no se vende tanto como el
editor espera, pues a lo mejor no o a lo mejor sí, no lo sabemos.
No sabemos cómo va a reaccionar el público nunca. Si lo supiéramos,
puff, pues a lo mejor no tenía tanto interés ser dibujante.
¿Cuáles
son tus dibujantes favoritos?
R:
Yo
en primer lugar cito siempre a Moebius, siempre, porque yo pasé de
leer Mortadelos, y Super López, y las historias de Anacleto, a leer
directamente a Moebius, y aquello fue un shock bastante
grande, porque cuando estás acostumbrado a leer un sólo tipo de cómic
te crees que sólo existe ese tipo de cómic, no se te ocurre que
pueda haber otras cosas, no se te ocurre que se puedan contar tantas
historias, o que se puedan contar de formas tan distintas, por eso
es importante tener una buena cultura. Hay que leer mucho si eres
escritor, y hay que dibujar y leer muchos tebeos si eres dibujante.
Es
una impresión generalizada, ¿no?: La gente que no conoce el cómic
tiende a pensar que todo son
superhéroes o Ibáñez.
R:
Claro,
sí, sí. Y de hecho, ahora que han hecho películas de Hulk y de
Spiderman, etc, se han dado cuenta de que existen los superhéroes.
¡Se han dado cuenta ahora!, porque se pensaban que lo único que
había eran Mortadelos y Zipi Zapes, pero aún les queda. Les queda
darse cuenta de que existe Miguelanxo Prado, Sequeiros... Se tiene
que dar cuenta todavía el gran público de la cantidad de
historias, de la cantidad de dibujantes que hay y de lo mucho que aún
falta por contar.
Y
Moebius es uno de esos grandes contadores.
R:
El
primero y...
bueno, inigualable además. También es cierto que luego te
pones a buscar y Moebius formó parte de una corriente de dibujantes
franceses, y que allí eran todos importantes. Lo que pasa es que
realmente el que consiguió el contacto con el gran público fue
Moebius. Y luego también me gusta mucho Loisel
que
ahora está haciendo Peter Pan. A estos autores los descubrí
antes de irme a Barcelona. Estaba totalmente cautivado por el
cómic europeo, y yo pensaba que el cómic americano eran superhéroes
nada más: tipos con mallas dándose puñetazos (yo era bastante
ignorante) . Como estuve viviendo con Javier Pulido, él me abrió
los ojos en ese sentido, y me enseñó todo lo que hay en Estados
Unidos, aparte de gente como Robert Crumb, que ya conocía yo de
antes, pero no lo asociaba a lo americano, lo asociaba más al
europeo, o gente como Peter Bagge, gente como Alex Toth, y sobre
todo Milton Caniff,
un dibujante de los años cuarenta-cincuenta. Para mí, aún
nadie ha conseguido superar a Caniff, es perfecto. Es clásico y muy
innovador al mismo tiempo: utiliza mucho la mancha de pincel, que es
algo que posteriormente ha utilizado David Mazzucchelli y mucha
gente. Caniff es como la perfección de la mancha, no sé cómo decírtelo.
Que no es que fueran manchas, no era un tebeo arriesgado, no, no: El
tío decía “vamos a hacer aquí un avión de la guerra mundial y
que se va a ver todo, se va a ver hasta el último tornillo, pero
van a ser manchitas...”
La verdad es que todo me influye, porque luego no se te
ocurre que puedas coger influencias pictóricas y hacer un buen
tebeo, y viene Bill Sienkiewicz
y
te lo hace. O no se te ocurre que reduciendo al mínimo puedas hacer
un buen tebeo, y viene Mark Hempel y te lo hace. Hay tantísimos
autores y tantísimas cosas... todo tiene su parte de encanto. Luego
hay autores que son imitaciones de los grandes, también algunos,
como Sienkiewicz
empezaron
siendo una imitación han acabado siendo unos pedazos de autores.
Y luego está
André Franquin, que
me
gusta más incluso que Moebius y que Caniff, porque Franquin es
impresionante. Es el dibujante de Spirou, y Tomás el gafe,
copiado e imitado hasta la saciedad incluso por Ibáñez. Por Ibáñez
y por muchos de la época, claro, pero... Franquin me hubiera
gustado conocerlo, pero murió hace cinco o seis años.
¿Has
tenido la ocasión de contactar con autores a los que admiraras de
esta manera?
R:
Con
Moebius hablé en plan “¿me firmas el álbum?”, jajajaj, y me
dijo “No”. Y ya está, ese fue todo mi contacto con Moebius.
Pero al menos
lo tuve delante. Con Franquin,
ni eso
y con
Caniff imposible,
claro. Pero
está
bien
porque
ahora mismo no soy muy mitómano de “Oh, quiero hablar con Moebius
más de cuatro palabras”. Me da un poco igual, me interesa más la
obra porque
¿de qué hablas con Moebius, o de qué hablas con un amigo?
Pues de lo que te pasó ayer, de lo que vas
a hacer mañana... con Moebius ¿de qué hablas? Le dices “pues
esta mañana me ha llamado mi abuela, me ha dicho que está un poco
mal de la ciática”. Y te dice Moebius “pues me alegro, yo no
tengo abuela”.
¿Y
que me dices de los dibujantes españoles?
R:
Yo
creo que si tengo que elegir un autor español, de todos los que he
leído, ese es Carlos Giménez.. A partir de ahí también me gusta
mucho un chaval casi de mi misma edad que conocí cuando yo vivía
en Barcelona: Germán García, que para mí supuso un gran impacto,
porque el tío tenía un estilo de dibujo muy personal, muy sincero,
con
muchas influencias pero al mismo tiempo no le debía nada a
nadie, y no tenía nada que demostrar: cada página era mejor que la
anterior. Influyó en muchísimos dibujantes de esa época, porque
ahí nos influenciábamos los unos a los otros. Aunque yo imagino
que poca influencia pude tener sobre nadie, pero ellos sí que me
influenciaban a mí: Pulido y, sobre todo, Germán García. Germán
para mí era el autor con más talento y más proyección en España
de los últimos veinte años. Lo que es ahora Víctor Santos, por
ejemplo. Pero Germán un día decidió (o le hicieron decidir) dejar
los tebeos y no ha vuelto a hacer tebeos nunca, y nos ha dejado huérfanos
a todos, sin poder ir a ningún sitio a conseguir sus dibujos.
Afortunadamente, antes de que lo dejara, yo estuve en su casa y me
fotocopié todo lo que pude, todos los bocetos que encontré por allí
los fotocopié, y eso fue para mí una guía de cómo dibujar bien.
Y en cuanto a otros autores españoles yo citaría a Víctor Santos,
que es un crack, y además tiene el contacto con el público, cosa
muy extraña porque no es comercial... no es algo como Carlos
Pacheco, que son fáciles de leer y fáciles de entender. Víctor va
a dar mucho que hablar y espero que no deje de hacer tebeos como
Germán, y que siga evolucionando, porque lo importante es que
cada historia sea distinta a la anterior y que el estilo del
dibujante se adapte en todo momento al guión.
Víctor
Santos ¿vive en España o fuera?
R:
No,
él está en España ahora mismo. Vive con sus padres, y está
haciendo tebeos por los que cobra muy poco... Está un poco como
hemos estado todos. Está como cuando yo empecé con El Baile del
Vampiro. Él es mejor dibujante de lo que yo era cuando hice El
Baile del Vampiro, y tiene mucho más público del que yo tenía
entonces, pero gana lo mismo que yo ganaba. Y estamos todos
esperando que dé el salto. Y ya está. Lo que pasa es que lo de
“dar el salto” también es algo que yo no me acabo de creer,
sobre todo después de lo de Germán, que dio el salto, que empezó
a hacer la Patrulla X habiendo hecho sólo un tebeo de superhéroes
antes, y luego hizo Superman, y luego lo dejó. ¿Para eso?
¿Para eso das el salto?
En
tu último álbum,
Duérmete, Niña, es muy importante el tema paranormal
¿es un recurso que te apetecía incluir o un tema que te merece un
interés personal?
R:
Es
un tema que siempre me ha gustado, y yo creo que... bueno, no creo,
estoy completamente convencido de que pasan cosas así. Tal vez no
de una forma idéntica a como pasan en la historia, pero sí que hay
gente que lee la mente, y sí que hay gente que ve muertos, a
raticos, y sí hay cosas que, aunque no las veamos, están ahí.
Entonces, como yo hablo de lo que conozco, pues hablo de esto también.
El
álbum se está distribuyendo internacionalmente, supongo eso que te
alegrará mucho
R:
Sí,
por supuesto, para mí ha sido muy importante. Se ha publicado en
cinco países: Francia, en Alemania, en Holanda, en Estados Unidos y en España.
Es el editor quien mueve el producto, entonces el editor procurará
que se venda en más países todavía.. Creo que también quiere
llevarlo a Italia y a Portugal.
¿El
editor de Duérmete, niña es el mismo que te han encargado
el álbum en el que trabajas ahora?
R:
Umm,
ellos no encargan, un editor no me ha encargado nada nunca.
...
entonces “acepta o no, o se interesa o no”
R:
Claro,
eres tú el que le lleva un proyecto. Yo siempre tengo proyectos, y,
por ejemplo, en el caso del cómic-book de El Hijo de Kim el
editor me dijo: “Bueno, pues yo quiero sacar un cómic-book”.
Pero no me dijo “hazme un cómic-book de esto y de lo otro”. Un
editor nunca te encarga nada. Yo llevo años queriendo continuar El
Baile del Vampiro, tengo cantidad de páginas escritas, tengo la
sinopsis para seis álbumes y el guión de dos, tengo páginas de
prueba, diseños de personajes... y eso es lo que propuse tras
acabar Duérmete, niña, pero no le interesaba al editor.
Pero no porque estuviera bien o estuviera mal el guión, sino porque
él no podía venderlo al cine: Los derechos cinematográficos de El
Baile del Vampiro ya están vendidos y el rodaje de la película
empieza este año. Entonces el editor busca un tebeo que luego pueda
vender al cine. Yo me hice muchas ilusiones porque pensaba que el hecho
de que hubiera película, iba a significar... iba a ser un punto a
mi favor a la hora de que el editor aceptara editarlo, pero fue todo
lo contr ario.
De modo que le comenté al editor mi decepción y
él me dijo, “bueno, pues preséntame otro proyecto, pero
no te lo trabajes tanto, no hace falta que me mandes el guión
completo y el diseño de los personajes”. Como ya he trabajado con
él, ya sabe cómo trabajo, ya sabe que cumplo los plazos y por dónde
van los tiros. De modo que le propuse hacer una historia de serie
negra, además sólo en blanco y negro y con tonos rojos, y él me
dijo que bueno, que les interesaba la historia pero que en bitono ni
hablar, porque los tebeos en bitono no se venden tanto como los
tebeos que son en color, y entonces ahí cedí yo. Y así vamos
funcionando.
A
mí me parece extraordinario tu caso por la facilidad con la que se
venden los derechos para el cine sobre tus guiones: El Baile del
Vampiro, ahora Duérmete, niña... no es algo habitual ¿verdad?
R:
No, muy
normal no es. De hecho en España se ha adaptado la de Mortadelo
y Filemón, se hizo una de Zipi y Zape bastante cutre
hace años, y se han hecho algunas que nunca salieron como debieran
. Ahora con Mortadelo y Filemón o ha sido cuando han
“puesto el huevo”. Y en mi caso claro que me hace ilusión,
significa una promoción brutal, porque significa que la gente que
no lee tebeos va a saber por lo menos que tu tebeo existe, y tal vez
esa gente sienta curiosidad por tu trabajo, y tal vez entre en una
tienda de tebeos, y vea que hay muchas cosas, y sienta curiosidad
por algunos tebeos más. Pero tampoco es algo que me traiga de
cabeza, me ilusiono pero no me lo tomo con tanta ilusión como
cuando me aprueban un álbum. Esta bien ver cómo personajes que has
creado tú de la nada llegan a la pantalla, y se mueven, y son
encarnados por actores... pero sobre todo te permite tranquilidad
para trabajar: Que te paguen adelantos de
cine o durante el rodaje te da un margen de tiempo que
siempre necesitas entre un proyecto y otro, porque el tiempo que estás
creando un proyecto no lo cobras, y, si te pasa como me pasó a mí
con El Baile del Vampiro, te puedes encontrar con cuatro
meses de trabajo para un proyecto
rechazado y otro mes para un nuevo proyecto... y mientras los
recibos no se pagan solos. De forma más persona, y desde mi
experiencia, no me gusta nada el mundo del cine para trabajar dentro
de él , lo odio, no lo soporto, hay personas muy majas, pero no me
gusta el mundillo. Creo que es un mundo anti-creativo. Me parece
impresionante que aún haya directores que consigan hacer buenas películas.
¿Qué
influye más en pervertir ese ambiente: el dinero que se mueve, el
ego, ambas cosas?
R:
Pues tampoco
me lo he planteado nunca, pero yo creo que es más el dinero que el
ego.
Porque
son cosas demasiado gigantes, y tal
R:
Sí, son las
dos cosas muy gigantes. Las productoras tienen un poder inmenso, o
creen tener un poder inmenso, porque luego realmente no tienen un
poder real. Pero es un poco el becerro de oro. Y la gente se lo
cree. Creen que es su dios y lo adoran, pero no lo es, es un becerro
de oro. De oro, pero un becerro. O un burro...
La
faceta de guionista de cómics a veces puede verse eclipsada, para
el público, por la de dibujante, que siempre es más
identificables, es decir, más visual.
R:
Yo
al escribir guiones me siento muy cómodo, no es algo que me cueste,
es algo con lo que disfruto, porque disfruto a otro nivel. No me
considero un buen escritor, igual que tampoco me considero un buen
dibujante, pero disfruto mucho escribiendo mis guiones, y leyéndolos
luego en voz alta, o leyéndoselos a mi novia e inventando
situaciones, disfruto muchísimo. Otra cosa es que luego mis
historias puedan ser simples, o puedan ser aburridas, eso ya lo
tiene que decir el público. Pero yo disfruto mucho siendo
guionista, y también me gustaría probar a hacer un guión para
otro dibujante algún día. Todo llegará. En el lado opuesto ahora
mismo tengo un proyecto con un guionista, siendo yo el dibujante,
pero hace falta que finalmente aceptemos crear la historia, y que
finalmente funcione...
Un
aficionado al cómic que quiera realizarse como tal ¿ ha de irse a
Francia y a Estados Unidos, como grandes
lugares abanderados de la cultura del cómic?
R:
No,
qué va. Hay muchas librerías en España y mucho que ver aquí
antes de recurrir al extranjero. Lógicamente hay muchas cosas
americanas y muy interesantes que aquí no nos llegan. Igual que hay
cosas japonesas que aquí no nos llegan. Igual que, tal vez, en
Nueva Zelanda se hacen unos tebeos impresionantes, pero aquí no nos
llegan. Entonces, viajar va bien para todo. Viajar va bien para el
corazón, para los riñones, para el cerebro. Y cuando vas a
Francia, y vas a un salón del cómic, o vas a una librería de cómics
francesa, ves que hay muchas cosas muy interesantes que no nos
llegan aquí. Hace poco he descubierto una chica que dibuja tebeos
que se llama Claire Wendling, y me parece impresionante, me parece
el descubrimiento del año, a nivel de dibujantes extranjeros. Yo
este año he descubierto en España a Paco Rodríguez, y en Europa a
Claire Wendling, y me parecen los dos impresionantes. A Claire
Wendling no la conoce nadie aquí en España, y yo he conocido su
trabajo de casualidad, de modo que viajar siempre está bien. Pero
no es imprescindible porque, de hecho, las grandes obras iconos del
tebeo, como El Incal, por citar un europeo, o como Watchmen,
por citar un americano, o Sandman, los reeditan, y no resulta
difícil conseguirlos en España.
¿Qué
cómics recomiendas para una persona que no sea aficionada?
R:
Hombre,
yo un tebeo que presto mucho, y que un día me va a costar un
disgusto, porque no me lo van a devolver es Trazo de
Tiza, de
Miguelanxo Prado, que es una historia tirando a costumbrista, que no
es difícil y que tiene truco, lo cual obliga al lector una vez
terminado el tebeo a decir “¿esto era así?” o “¿por qué
pasaba esto?” o “¿por qué cuando este personaje habla, nunca
hay nadie alrededor?”. Entonces es un tebeo muy interesante y que
puede leer cualquier profano, porque además no es un dibujo difícil
de entender, es un dibujo hecho con pastel. Y de alguna forma, es lo
que yo busco en un tebeo, que tenga equilibrio. Yo no quiero ser un
artista, ni quiero ser tampoco el dibujante más estándar del
mundo, el más comercial. Yo busco el equilibro, pero además con
todo: en mi vida, en la alimentación, etc. Otra cosa es que lo
encuentre, pero buscarlo merece la pena.
Cuando le dejo un tebeo a alguien intento intuir qué le va a poder
crear afición, porque hay tebeos que yo considero muy buenos, pero
que sé que no lo van a entender, o que no le va a gustar, o que les
va a parecer algo disparatado. Yo la primera vez que leí Watchmen
no entendí nada, porque yo estaba acostumbrado a Moebius y no
entendía de qué me estaba hablando ese tebeo, la historia que me
estaba contando. En el primer momento a mí Watchmen no me
pareció un buen tebeo, me parecía otro tebeo más de superhéroes,
de gente disfrazada, y luego lo he vuelto a leer y he descubierto
muchas cosas. Entonces depende de cómo sea la persona... yo a
alguien que no ha leído un tebeo en su vida no le dejaría Watchmen,
a pesar de que me parece una obra a tener en cuenta.
Pero, en general, a un lector acostumbrado a leer un tipo
determinado de tebeos, le dejaría algo que no se pareciera a lo que
él lee. Pero es que es muy difícil abrirle los ojos a un lector de
superhéroes, o que un lector de cómic japonés, o que alguien que
lee sólo cómic europeo.. Porque también está el rollo nostalgia,
hay gente que le gusta la Patrulla X porque es lo que leía
de pequeño, y se la compra ahora pero ni siquiera se la lee. Esa
gente, que se compra tebeos por costumbre, da igual que intentes
abrirle los ojos, te dirán “está muy bien, pero es que la Patrulla
X mola un montón”. Y a lo mejor eran tebeos muy malos los que
leían de pequeños, pero cuando eras pequeño pues te marca todo
muchísimo más. Es como cuando veíamos de pequeño Mazinger Z
o ese tipo de series, que ahora las ves y te das cuenta de que
realmente no eran tan buenas como tú recordabas. Entonces a un
lector de manga, o de cómic americano, es muy difícil convencerle
de que hay otras cosas. Estaría bien que se le pudiera convencer, y
hay que dejarle cosas distintas para que luego él rebusque y
decida, pero bueno, no sé, cada cual tiene sus gustos y eso está
muy bien y es saludable.
¿Y
para intentar descubrir a Moebius?
R:
Empezaría
por los libros de ilustraciones de Moebius, porque para eso no hace
falta ni leer, no hace falta ni saber leer. Yo le dejaría los
libros de ilustraciones. Después El Incal o cualquiera de
las otras cosas que haya hecho. A alguien que le gustan los superhéroes
le dejaría el Estela Plateada que hicieron Stan Lee y
Moebius.
Eres
uno de los promotores de la única asociación de dibujantes de cómic
que hay en España, creada hace poco más de un año ¿es la primera
iniciativa que ha existido en España, cómo va el tema y por qué?
R:
No, la
primera no es, ha habido otros intentos. Incluso creo que Carlos Jiménez
fue de otro intento que al parecer no fraguó. Considero la
existencia de un asociación como algo totalmente necesario... no me
parece sano que hayamos aceptado que si eres dibujante de cómic en
España tienes que hacer tu trabajo por amor al arte. No me parece
saludable ni una postura correcta. Si yo quiero ser actor creo que
es un apostura equivocada pensar “como los actores ganan tan poco,
pues bueno, seguiré ganando poco y me dedicaré a otras cosas y en
mis ratos libres seré actor”. Y no digo que vayamos a cambiar el
mundo o la industria, pero merece la pena intentarlo, y merece la
pena dar charlas en colegios, e ir los medios de comunicación, y
enviar cartas a programas culturales para que incluyan los tebeos
como una alternativa más... Y todo ese tipo de cosas no las puedo
hacer yo solo, ni las puede hacer el presidente de la asociación
del cómic solo, ni las puede hacer una persona, ni dos, ni tres.
Tendríamos que ser todos los dibujantes quienes tomáramos la
iniciativa, vaya. Lo ideal sería que todos los dibujantes dijeran
“pues sí, vamos a apoyar esta iniciativa, porque nos interesa”.
Aunque no nos interese económicamente, pero a lo mejor a los que
vengan detrás de nosotros sí que les va a venir bien tener un
sitio al que dirigirse a la hora de que te revisen un contrato, o de
que te ayuden a hacer la declaración, a la hora de ponernos todos
de acuerdo para cobrar un mínimo, que no sea el que se venda como
la puta más barata el que se lleve la miseria que ofrecen algunos
editores. De modo que la asociación surge porque no queda más
remedio, y
yo creo que si no lo hubiéramos hecho nosotros, pues a lo
mejor lo hubiera hecho otra persona el año que viene, pero me
parece esencial que haya una asociación de cómic. Ahora mismo me
parece esencial formar parte de ella, tal vez dentro de veinte años
no piense lo mismo, no piense que quiero formar parte de ello, pero
estoy seguro de que me seguirá pareciendo bien que exista.
La
asociación abarca a dibujantes y a guionistas, ¿no?
R:
Sí,
dibujantes, guionistas e incluso ilustradores. Lo que pasa es que
los ilustradores ya tienen sus asociaciones, y hay dibujantes que
están dentro de las asociaciones de ilustradores, pero las
asociaciones de ilustradores suelen existir a un nivel más local
porque hay muchos más ilustradores que dibujantes. Los dibujantes
de tebeos somos menos, sería absurdo hacer la asociación de
dibujantes de Albacete en la que fuéramos dos personas. Hemos
creado esta asociación con vocación nacional y entre las metas que
tenemos yo creo que están... todas: Conseguir dignificar el medio,
conseguir promocionar a los autores tanto de la asociación como de
fuera de ella (al fin y al cabo siguen siendo autores), etc...
Últimamente
¿qué
actividad destacarías de la asociación?
R:
La exposición
“Tebeo Spain”, que fue éxito de
público y crítica
(más de público que de crítica, cosa que me parece muy bien), y
en donde estábamos
todos los asociados y dibujantes invitados. La meta de la
exposición era mostrar una
pequeñísima parte de todo lo que hay, del gigantesco mundo que
crean los
dibujantes de
cómics
sólo en España. Y creo que lo
hemos conseguido. No está todo, claro, no
está Ibáñez, pero está la gente de la época Bruguera
igualmente. Falta muchísimo, no está Carlos Jiménez, por ejemplo,
pero sí está gente de la época de Carlos Jiménez. Es imposible
hacer una exposición que lo muestre todo, entonces “¿con qué
criterio se ha escogido a los autores que han participado?”. Pues
en primer lugar que estuvieran todos los asociados, y a partir de ahí
cuanto se pudiera, sin límites. Tenemos la intención de repetir
esta exposición, hacer un “Tebeo Spain II” donde se muestre más
de lo que mostramos en la primera, autores distintos... Pero sobre
todo la intención era que la gente fuera a ver una exposición en
la que cada cuatro originales cambias de estilo y cambias de temática.
Hombre, no hay forma de saber si alguno de los visitantes que no era
lector de cómics, o que leía solamente un determinado tipo de cómics,
después de la exposición se preocupó por descubrir algo más.
Pero bueno, yo soy feliz pensando que pudiera ser así.
Pero seguimos trabajando, queremos organizar una exposición y dar
charlas informativas en el Salón del Cómic de Madrid.
¿El
único requisito para entrar en la asociación es ser dibujante o
guionista, o querer serlo?
R:
Sí, eso es,
y pagar una cuota prácticamente simbólica.
Tú
que has colaborado en fanzines desde tus comienzos ¿qué opinión
te merecen este tipo de publicaciones modestas?
R:
Los
fanzines son también una necesidad, y hay fanzines muy buenos. Un
fanzine surge cuando alguien, un escritor, un dibujante o un
guionista tienen una inquietud, quiere publicar algo y los editores
no se lo publican, bien porque aún está muy verde, bien porque son
tontos...
“son
tontos” ¿te refieres a los editores?
R:
Claro,
los editores. O ellos también [risas] . Los fanzines son la cantera
y la escuela, y hacer fanzines está muy bien y desde luego yo lo
recomiendo. Lo que es enfermizo es quedarse toda la vida haciendo
fanzines, porque llega un momento en el que tienes que pagar el
alquiler, y quizás hay quien es feliz teniendo un trabajo de
funcionario y por la tarde haciendo fanzines, pero realmente no sé
hasta dónde llega eso, porque también necesitas que tus cosas las
vea la gente. Porque si no es como si hicieras páginas maravillosas
y luego les dieras con negro por encima. Si no llegas al público,¿cuál
es el sentido de todo esto? ¿Simplemente el ego? ¿Simplemente ver
que eres capaz de hacerlo? Está muy bien que sepas que eres capaz
de hacerlo, pero yo personalmente pienso que tiene que llegar a la
gente. Y los fanzines, por desgracia, llegan a muy poca gente. Los
fanzines son geniales, y debería haber fanzines siempre, o fanzines
por internet (ezines o como se llamen), pero si tú eres dibujante,
o guionista o escritor... en mi caso, tengo que salir para adelante
y no quiero pagar las facturas con un sueldo de funcionario, quiero
pagar las facturas con un sueldo de dibujante. Y eso con los
fanzines, de momento, no lo puedo conseguir,
a lo mejor el día de mañana tú haces los fanzines y se
agotan, y la gente los compra y se ponen de moda los fanzines, y
Moebius se pone a hacer exclusivamente fanzines. Pero tal y como están
las cosas ahora no creo que sea el caso
En
Albacete hemos experimentado, durante la década de los 90, una
actividad febril en la creación y edición de fanzines de todo género
y contenido ¿cómo ves ese movimiento actualmente?
R:
En
Albacete en concreto ha habido unos fanzines muy interesantes, y ha
habido fanzines donde veías a gente con potencial, que es lo que se
ve en los fanzines. Rara vez ves en un fanzine alguien ya consagrado
que de repente ha vuelto a hacer fanzines. Aunque esto también
pasa, como en el caso de Max, que lo hizo porque se lo podía
permitir, porque Max trabajaba ya casi a jornada completa como
ilustrador, después de haber hecho tebeos con La Cúpula, y
en vez de mandarles un tebeo a La Cúpula que se lo habrían
publicado con seguridad pues hizo un fanzine. A la vejez, viruelas.
En Albacete ha habido fanzines muy interesantes, pero me temo
que actualmente no se está haciendo nada a este respecto en la
ciudad. Se están haciendo revistas, pero fanzines actualmente yo no
conozco a ninguno. Yo la verdad es que he tenido mucha suerte, o no,
en el sentido de que he hecho muy pocos fanzines porque pasé casi
casi directamente al mundo editorial. Dejé los estudios y no hice
ningún fanzine antes de ponerme con los Saurios. Fue después
de empezar con los Saurios que hice un fanzine, que ni me
acuerdo cómo se llamaba, “¿arrakis?”, no lo sé, que lo hice
con el señor Lázaro Muñoz. Además pon el señor Lázaro Muñoz,
que es importante que lo pongas: “el señor Lázaro Muñoz”. Después
de esto sí que he hecho colaboraciones: con Fábulas extrañas,
Desde el Infierno, y poca cosa más. Sí que he hecho
también algún dibujito a algún amigo o algún chaval que ha ido a
algún salón del cómic, a alguna sesión de firmas y que luego lo
ha publicado en su fanzine, pero eso realmente no es colaborar en un
fanzine. Me encargué de maquetar, dirigir, producir, y protagonizar
el fanzine de la asociación de cómic de Albacete, Panicomic,
que fue donde nació además Jacob, el personaje de El Baile del
Vampiro. Pero bueno, yo creo que eso ya era más una revistilla
que un fanzine. Tampoco me quiero poner a
discutir lo que es un fanzine y lo que no, pero eso yo lo considero
como una revistilla. Además, el término es ese: revistilla. Ahora
mismo la verdad es que ando algo desconectado. Ando desconectado de
muchas cosas. De los tebeos, porque me compro muy pocos y porque hay
pocos tebeos que me interesen, y ando desconectado de todo lo que
andaba desconectado anteriormente, intento ponerme al día un poco
en cuestión de libros, por ejemplo, porque entre los tebeos que hay
en España o que se editan en España también hay mucha basurilla,
y quizá en los libros encuentro cosas que todavía no encuentro en
los tebeos. Aunque he de decir que si tengo un libro por leer y un
tebeo, me leo el tebeo primero.
Para
hacernos una idea ¿cuáles son los últimos libros, tebeos, etc que
estás leyendo?
R:
Pues
me acabo de leer el de Mundo Perdido, de Arthur Conan Doyle, y me ha
parecido una pasada, me ha parecido impresionante.. Y tengo en lista
de espera uno de Lovecraft, también el Viaje al Centro de la
Tierra, y un ensayo sobre las chicas en el cine. El último
tebeo queme he leído es el Blacksad II de Juanjo Guarnido,
que es un autor español superventas en Francia. De música también
intento ponerme al día, y me he comprado hace poco un disco del
grupo de John Fogerty, la Creedence y ahora unos cds
que me has traído tú de flamenco.
En
el ambiente literario los premios merecen un apartado específico,
por las vanidades e influencias que se ponen en juego y por la
importancia, quizás excesiva,
que se les da ¿en el mundo del cómic los premios son otra
cosa? ¿cuál es tu experiencia?
R:
Sí,
hombre. Yo he estado nominado a autor revelación por el Salón del
Cómic de Barcelona, pero no me lo dieron. Se lo dieron a una chica.
Esos comeyogures.... esos comeyogures... le dieron el
premio a una chica. Pero en realidad se lo tenían que haber dado al
otro chico que estaba nominado, a Juaco. Y de premios lo más
importante para mí fue un premio que gané cuando tenía entre
siete y diez años, en la urbanización donde tenían mis abuelos el
chalet. Es que yo no sé si tenía... sí, tenía entre seis y ocho
años. Y bueno, con plastidecores y eso. El primer premio era una
caja de ceras Manley, de estas brillantes, impolutas, con dos
franjas azul oscuro y una blanca en medio, con doce o quince
colores, no sé. Una de estas que nunca te compraban y que ahora las
venden en el todo a cien, pero por aquel entonces... Ese era el
primer premio. El segundo premio era un cochecito de estos de
juguete, de hierro tosco, y el tercer premio no me acuerdo. Y yo
quería el segundo premio, yo quería el coche. Pero gané las
ceras. Y bueno, las gasté todas.
Fue
tu perdición.
R:
Gasté
todas las ceras, eso es cierto. Y ese verano dibujé muchísimo.
La verdad es que sí he hecho fanzines, ahora que lo pienso. Cuando
era pequeño hacía fanzines. Y los fotocopiaba mi abuelo en el
trabajo, sin que se enterara el jefe, y luego yo los vendía en el
colegio, a veinticinco pesetas.
Y vendí uno o dos.
Yo
siempre recuerdo ver tus dibujos en la revista de inglés de
colegio, el “Caterpillar News”
Sí,
claro, pero eso no era un fanzine. Y además estaban copiados de
Johny Roqueta.
Absolutamente.
R:
Sí,
sí, estaban copiados, no me avergüenza decirlo. Fue así como
aprendí, uno aprende copiando. Hombre, había otros que no, pero la
mayoría estaban copiados directamente.
¿Y
qué tal anda de rivalidad y de vanidades la gente del cómic, los
dibujantes... ? porque los círculos literarios andan bien surtidos.
R:
Pues
hay de todo. Pero yo creo que prima el buen rollo, por lo menos
entre dibujantes. Y creo que es porque como somos los primos pobres
del resto de artistas, pues somos muy amigos. Y no sé, yo
personalmente no tengo rivalidad con nadie. Cuando estába mos
todos en Barcelona intentando levantar cabeza, yo lo que más hacía
era aprender, y uno veía... yo me acostaba por las mañanas y me
levantaba por las noches para dibujar, y antes de dibujar veía lo
que Javier Pulido había dibujado por el día, y aprendía muchísimo.
Yo iba al tablero intentando dibujar mejor de lo que lo había hecho
la noche anterior, pero no para superar a Javi sino porque veía que
lo que había hecho Javi se podía hacer, no de la forma que lo hace
él, claro, pero es que nunca he tenido rivalidad con nadie, ni
siquiera cuando fui nominado autor revelación tenía ningún tipo
de rivalidad. Me pareció injusto que ganara quien ganó, y lógicamente
todo el mundo pensará que es porque no me lo dieron a mí, pero es
que el autor revelación de ese año fue Juaco, no fui yo ni fue María
Colino, que es la chica a la que se lo dieron. El autor revelación
fue Juaco. Y yo no sentí rivalidad. Yo lo conocí antes de
saber el resultado y luego nos tomamos unas copas juntos, los dos
perdedores. (Porque la chica se fue con otra gente por ahí, no se
quedó con nosotros). A mí lo de ser competitivo me da muy mal
rollo, por eso no me gusta Harry Potter, porque los niños son muy
competitiv os
en Harry Potter, y quieren ganar unos grupos a otros, y quieren ser
el mago más grande, y a mí no me gusta eso. Entonces, sí
es verdad que conozco autores que son competitivos, pero
suele coincidir que son unos capullos, y esa gente no me interesa, y
es un poco como si no estuvieran. Pero en general hay muy buen
rollo, y yo me he alegrado muchísimo por todos los logros de todos
y cada uno de mis amigos (y ya era hora de que me tocara a mí, que
he sido el último en llegar).
Escucha
este MP3
en el que
Sergio Bleda comenta, además, su carrera profesional desde sus inicios hasta
el año 2004 (2´88 MB/ 25 min)
Más información relacionada con este autor y con la entrevista en
los siguientes
enlaces:
Marzo
2004 |