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El número 2 salió cuatro
meses después, en agosto de 1993, y repetía la fórmula
exactamente igual que en el número 1, aunque ahora con 32 páginas
en vez de 44. Se mantienen las grapas rudimentarias en el lateral,
y desaparece definitivamente Nun (Carlos Corominas) y
momentáneamente Eib Hernán (Francisco Alfaro). Un tal Barbola
sustituye a Lugalbando, aunque se cree que el hombre seguía
siendo el mismo (Vidal Palazón); y Mónica Gómez cambia su pseudónimo,
Zu-en, por el de Carrira, que mantendrá a partir de
ahora en todos los números. Por primera vez se especifica la
autoría al final de cada texto, y la mayoría de las
ilustraciones siguen siendo obra de Vidal Palazón (en estos
primeros números casi todas las ilustraciones eran versiones más
o menos libres de cuadros famosos) excepto la de la página 4 que
es obra de José Antonio Cañizares (hermano de Julián Cañizares),
otro colaborador espontáneo que no volverá nunca más a las páginas
de la revista. Destaca la incorporación de El Indio, pseudónimo
tras el cual se oculta una escritora de la que sólo se sabe su
nombre de pila. En cualquier caso, todos los autores que aparecen
en Ayvelar pertenecían al círculo de amistades de los miembros
fundadores y la revista hasta ahora nunca se había planteado la
incorporación de nombres ajenos al grupo. Otra de las
curiosidades de este número 2 es su contraportada, ("Ayvelar
engendra calor y combate tos, reumatismos, etc.") que llama
la atención por su inconfundible estilo pandemoniesco.
Poco se sabe sobre la influencia de Pandemónium en Ayvelar,
aunque no es descabellado afirmar que los ayvelares conocieran
esta revista ya que Alicia Gómez cursó su bachillerato en el IBM
5 de Albacete, sede, como todo el mundo sabe, del Pandemónium.
Además, Diego DeVázquez sostiene que Alicia Gómez publicó
algunos poemas en un Pandemónium aparecido en 1993.
En cualquier caso, la ortodoxia de Ayvelar está muy lejos del
desenfado y la picardía del Pandemónium, y el detalle de
la contraportada es un punto de conexión aislado y excepcional
que no volverá a repetirse en ninguna de las entregas posteriores
de Ayvelar y que no permite hablar de una influencia directa del Pandemónium.
Este número 2 volvió a tirar 30 ejemplares, aunque ahora su
precio es de 200 pesetas (1 eurodólar), algo caro para la época.
Por primera vez se distribuyó la revista en la famosa librería La
Popular, que fue sede y santuario de todo el movimiento
editorial underground de Albacete en estos años. (*En los
antiguos almacenes subterráneos de la librería La Popular se ha
encontrado hace poco, y debido a unas obras de instalación de
cables de fibra tríptica, un sinfín de ejemplares de revistas de
esta época. Aunque en la actualidad, las excavaciones están
controladas por La Escuela de Samotracia y muy especialmente por
su Prelado Mayor, El Licenciado Juan Gaspar de Villegas Aroca -que
se personó enseguida con la policía y acordonó la zona-, se
sospecha que podrían haberse hallado ejemplares del número 1 de Pandemónium).
En el ínterin de tiempo
que transcurre desde el número 2 de agosto de 1993 hasta el número
3 de febrero de 1994, aparece la revista Aventis con su número 1
(ahora sabemos que de enero de 1994). La influencia que Ayvelar
ejerció sobre Aventis es un asunto que no ofrece ningún tipo de
duda. Es evidente que, gracias a Miguel Ángel Aguilar, los
miembros de una y otra revista habían mantenido cierto contacto
(como lo demuestra el hecho de que Julián Cañizares y Alicia Gómez
aparecieran en el número 1 de Aventis). La estética del número
1 de Aventis, aunque más ligera y minimal, recordaba en cierto
modo a la de Ayvelar, igual que su carácter antológico, su edición
rústica con las grapas en un lateral, e incluso el nombre de su
cabecera. Aunque luego Aventis tomaría otro rumbo en su evolución
histórica, está clara la influencia que sobre esta revista
ejerció Ayvelar (seguramente a partes iguales con el Pandemónium)
en sus primeros pasos |