Julio 199
4

Ayvelar nº 4

ayvelar@hotmail.com  

Dirigida por Julián Cañizares Mata  

Características: Ayvelar nº 4, formato de fotocopias y grapado lateral, precio 200 pesetas, contenidos variados (prosa y poesía)

Intervienen: Carrira, Kalenda Maia, Airún, Vedsonia,  Eib Hernán, El Indio, Luis E. Cauqui e ilustraciones de Vidal Palazón

 

Más información sobre esta publicación:  Extraído de revista AVENTIS nº 13, año 1999

El número 4 de Ayvelar, de julio de 1994, supuso el primer paso de este proceso de reajuste. Aquí se aprecia ya el empeño por editar una revista más dinámica y moderna, con el formato profesional de las grapas al lomo. En este número se aumenta la tirada a 50 ejemplares que salen a la venta con un precio de 200 pesetas. Repiten todos los del número anterior (Carrira, Kalenda Maia, Vedsonia, Eib Hernán, Airún, El Indio y Vidal Palazón, autor de todas las ilustraciones), aunque se cae de la lista el misterioso Fabián y se incorpora Luis Escribano Cauqui. El fichaje de Escribano Cauqui, significó una nueva señal de que las cosas estaban cambiando. Es el primer autor famoso del entorno underground que publica en la revista Ayvelar, que hasta entonces había desconfiado enormemente de sus colegas escritores y editores. Además, Luis Escribano firma con su nombre, rompiendo así, también por primera vez, la rancia tradición de los pseudónimos en Ayvelar. Este número se abre además con una cita de Rimbaud, otro detalle en el que se aprecia la mano de Julián Cañizares (Rimbaud y el Lorca de Poeta en Nueva York son probablemente los padres espirituales de Ayvelar). A partir de ahora, la revista irá incorporando poco a poco a casi todas las grandes estrellas literarias de la época: Miguel Ángel Aguilar (en el número 5), José Alfonso Tornero (en el 6), e incluso, para sorpresa de todos, Alberto López Aroca (en el número 7).
 

Más información sobre esta publicación:  Artículo de Alfonso Tornero publicado en el periódico AB DIARIO DE BOLSILLO, abril año 1995

Ayvelar es la cara más oscura del underground. (Nosotros, por no tener, no tenemos ni palabra para referirnos a la parte de la Creación que no lleva el sello del Ayuntamiento, e importamos de América, como es ley). Desde abril del 93 hasta julio del 94, los cuatro números de esta revista literaria no han pasado por puestos de venta que no fueran las propias manos de sus autores: Julián Cañizares y Alicia Gómez en los textos, y el ilustrador Vidal, son la médula espiritual de Ayvelar (y seguro que se enfadarían si se hicieran públicos sus pseudónimos). Los expertos ya han diagnosticado su extinción, un mal que aqueja a los hijos de la fotocopia. Pero aunque fuera así, la voz de Ayvelar, una voz definida sobre todo por sus poesías, ha hablado, sin importar si había oídos escuchando. No se pretendía otra cosa. Y a pesar de que no lo advirtamos, y citando a Vedsonia, el sol existe y el universo crece.

Fue en el Ateneo, en invierno de hace más de un año, antes de que nos echáramos de allí. Ocupando el sillón central (llamado así no porque estuviera en el centro, sino porque era el centro), Francisco Bonal. Todavía es un misterio sin desvelar, y lo seguirá siendo, qué extraño impulso llevó a Paco Bonal a concebir la Coordinadora de Revistas de Albacete, y esforzarse en reunir y adoctrinar a un montón de gente nacida veinte años después que él. Hay quien dice que Bonal, aun con su aspecto de patriarca Abraham, tiene más cosas en común con esta gente que con sus amigos de Alcandora, sumidos en el sueño de los justos más profundamente de lo que, con seguridad, la conciencia activista de Bonal pudo resistir. Ahora, y con la Coordinadora perdida en la absoluta vaguedad del verbo coordinar, aquella primera reunión parece leyenda, casi de las del 68, cuando había instituciones para declararse en contra. Y yo estaba allí, que dirían Gene Hackman o San Juan.

 

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