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Un año tuvo que pasar para
que apareciera el número 6 (el proceso de producción de Ayvelar
se había complicado mucho), que salió a la luz en octubre de
1997, con un cambio de formato (la revista es ahora más grande) y
una portada doble espectacular.
Este Ayvelar sorprendió
a propios y extraños, tanto por la calidad de sus textos como por
lo cuidado de su edición. Es, sin duda, como afirma un Irvin
entusiasmado desde su columna en el Cyborgio "el mejor
número de Ayvelar hasta la fecha, y la mejor revista de
Albacete". La tirada aumenta de nuevo (300 ejemplares) así
como el precio (250 pesetas). Otra vez aparece una introducción,
que ahora es obra del propio Julián Cañizares, y una mancheta
con la nómina de autores y la dirección de la sede de la
revista. Además del espectacular cambio de formato, este número
presenta dos innovaciones: la incorporación del poeta José
Alfonso Tornero, y la inclusión de un suplemento. El suplemento
de la revista era un diminuto cuadernillo (también editado a
imprenta) que contenía el libro Vavilonia de Julián Cañizares
y que era totalmente gratuito. En este momento se había puesto de
moda entre las revistas de Albacete ofrecer un suplemento gratuito
con cada número (Fábulas Extrañas llegó a tener hasta 3
suplementos al mismo tiempo). Por otro lado, el fichaje de José
Alfonso Tornero demostró que Ayvelar estaba muy pendiente de la
vida cultural de Albacete, ya que Tornero acababa de sorprender a
propios y extraños con su libro Política, que supuso la resurrección
de este autor, cuyos poemas habían sido siempre muy maltratados
por la crítica.
A partir de este momento,
Ayvelar se convertirá en la revista más prestigiosa de su
tiempo, convirtiéndose en el objeto de deseo de todas las jóvenes
promesas de la literatura en la moderna Albacete. El sueño de
cualquier escritor novel del momento era recibir la llamada telefónica
de Julián Cañizares, y la pesadilla de todos los consagrados era
precisamente que Julián Cañizares no contara con ellos para cada
nuevo Ayvelar. En este número 6 repiten todos los del número
anterior, la ilustraciones son nuevamente de Vidal Palazón (que
está aquí en estado de gracia), y se incorpora, como ya hemos señalado,
José Alfonso Tornero. |